La gran vergüenza mundial

     Sí, tal como lo has leído: es verdad, las cifras no mienten y el problema se agrava porque no existe la más mínima intención de modificar ese oscuro panorama que hoy se cierne sobre los ciudadanos del mundo, motivo por el cual señalamos sin temor a equivocarnos que esta es la vergüenza mundial con la que cargan los líderes de la mayoría de los países del mundo en el momento actual.

     Esta es la única pandemia causada por las llamadas enfermedades no transmisibles, declarada por la OMS como ‘la pandemia del siglo XXI’, desde el año 2.004. Es la responsable de la muerte anual de 38 Millones de seres humanos, pandemia ante la cual las autoridades y los gobiernos de la mayoría de los países del mundo permanecen indiferentes, aunque es prevenible. Y, por lo tanto, evitable, porque se produce por mala nutrición y sedentarismo, pero aun así, a pesar de haber aniquilado a más de 300 millones de seres humanos en los últimos 13 años, y de seguir creciendo de manera exponencial, no se observa en el panorama

ninguna actividad unificada, cierta y seria que nos permita anunciar que se están organizando las acciones prácticas y puntuales conocidas para derrotarla… Lo cual, repetimos, es una vergüenza mundial.

     La pandemia de la obesidad, tal como se presenta actualmente, es la más grande de todas las pandemias de la historia, por encima de la llamada ‘Peste negra’ que, en el siglo catorce, entre los años 1348 y 1350, arrasó con 25 millones de habitantes, mientras la obesidad arrasa anualmente con 38 millones de seres humanos. Incluso ni las dos guerras mundiales juntas —con cerca de 80 millones de muertos— cobraron el número de víctimas que hoy arrasa la pandemia de la obesidad, lo cual es una verdadera vergüenza de toda la humanidad, porque la acción a realizar está clara, lo que no está claro es la decisión de hacerlo. Priman los intereses particulares y los negocios de las multinacionales, antes que el interés colectivo y humanitario en general: las multinacionales se imponen y doblegan con su dinero a los líderes, a los gobernantes y a los dirigentes políticos de la gran mayoría de los países.

     Es necesario recordar que dentro de la estrategia global para la dieta, la actividad física y la salud, anunciada por la Organización Mundial de la Salud en mayo del 2006, se señaló que la mayor parte de la publicidad de alimentos dirigida a los niños y adolescentes promueve productos que no son recomendables nutricionalmente, que contienen altas concentraciones de azúcares, grasas y/o sal. Igualmente, que entre los 2 y 3 años de edad se puede estar determinando el gusto por alimentos con altos contenidos de azúcares, grasas y/o sal y que está probada que la publicidad afecta la elección de alimentos e influye en los hábitos de nuestras dietas y finalmente que la publicidad de

alimentos y bebidas no debe explotar la inexperiencia y la credulidad de los niños.

     Está claro que una cosa son las frases, los buenos y saludables llamados y los postulados tanto internacionales como nacionales y otra es la cruda realidad que se vive a la hora de prohibir o hacer realidad los maravillosos enunciados en cada país. Porque para nadie es un secreto que existe un conflicto fundamental e irreconciliable entre las metas de las empresas, de las industrias y de las multinacionales contra las metas de aquellas personas, instituciones o gobiernos a quienes les preocupa la promoción, la prevención y la defensa de la salud pública.

     Para lograr sus metas, estas poderosas industrias han demostrado que harán todo lo que sea necesario para prevenir cualquier acción por parte del público, de las instituciones y de los gobiernos que pueda resultar en la reducción de sus ganancias

La publicidad de alimentos dirigida a los niños y adolescentes promueve productos que no son recomendables nutricionalmente, porque contienen altas concentraciones de azúcares, grasas y/o sal. La obesidad infantil. abruma. He aquí cuatro casos que no dejan duda sobre el problema.

o de sus ventas. Para ello mantienen personas que hacen lobby en los congresos y en los gobiernos para impedir que se

aprueben normas, leyes o decretos que regulen la publicidad de sus alimentos y bebidas o que estén dirigidas a imponerles etiquetas o impuestos a los mismos.

     Por eso debemos destacar, apoyar y emular el papel que a nivel internacional están jugando personas como el secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE, y la directora de la OMS que, de manera contundente, vienen denunciando el aumento de la obesidad y el sobrepeso y la responsabilidad que tienen las empresas y los gobiernos en este problema mundial. Destaquemos tres de sus frases dichas el año pasado, tales como: “El sobrepeso y la obesidad no sólo ponen en riesgo la  salud de la población sino también sus finanzas y  futuro, debemos regular la publicidad y el etiquetado de la comida chatarra, además de recomendar que  se establezcan cargas fiscales para estos productos”, dijo  José Ángel Gurria, Secretario General de la OCDE, al denunciar a los lobistas de las empresas que han impedido el desarrollo de políticas públicas para combatir la obesidad.

     “Los mosquitos no tienen grupos de presión y de cabildeo. Pero la industria que contribuye al aumento de las enfermedades no transmisibles si los tienen. Cuando las políticas de salud pública son interferidas por los intereses económicos creados, nos enfrentamos a una gran oposición,

una oposición muy bien orquestada y una oposición muy bien financiada”, dijo Margaret Chan, directora de la OMS, en la

El secretario general de la OCDE José Ángel Gurria y la directora de la OMS Margaret Chan, en frontal lucha para que el mundo entienda que la obesidad está acabando con la humanidad. Por ella ha muerto más gente que en las dos guerras mundiales.

Asamblea Mundial de la Salud en el año 2013. “La salud pública debe enfrentarse a la gran industria de alimentos y a la gran industria de refrescos... Estas industrias odian las regulaciones y se protegen usando las mismas tácticas… El poder en el mercado se transforma en poder político. Pocos gobiernos dan prioridad a la salud sobre las grandes empresas”, dijo Margaret Chan en su visita a Finlandia en al año 2013. Estas son tres frases lapidarias y contundentes que nos demuestran por qué la mayoría de los gobiernos del mundo no aplican políticas públicas serias, sencillas y prácticas en favor de los ciudadanos que dicen representar y querer.

     De tal suerte que la sociedad civil y los gobiernos en general tenemos una gran batalla por delante y es ponerle coto a tanta publicidad dañina para la salud, donde se ofrecen alimentos, medicamentos y bebidas no saludables… Sin ningún temor se deben crear regulaciones para el etiquetado e imponerles altos impuestos a esos productos nocivos para la salud.

     Sabemos que ante el poder de soborno de las multinacionales y de los grandes empresarios, esto no es fácil, pero sí se puede, y estamos en la obligación de ganar esta batalla por la defensa de la salud pública de todos los ciudadanos colombianos y del mundo entero, para derrotar la pandemia de la obesidad que, con sus mortales enfermedades, están acabando con el presente y el futuro de nuestras generaciones. Que no nos tiemble el pulso y que no nos dejemos sobornar y doblegar por el vil dinero de los poderosos empresarios que, con esa actitud, se convierten en enemigos del bienestar y la salud de la sociedad. Necesitamos de los líderes mundiales valor y decisión política para defender las políticas públicas en salud que favorezcan los intereses nacionales y mundiales.

     Para que no haya duda de lo que estamos afirmando, preguntémosle al Ministro de salud de Colombia, o de cualquiera de estos países sin verdadera autonomía frente a la multinacionales, sí ellos lanzarían campañas contra el consumo dañino de las bebidas edulcoradas, de las gaseosas, de Coca Cola o de Postobón, de la Cerveza Águila o de las comidas chatarras mencionando a las hamburguesas de McDonald, a los perros calientes y a las pizzas con sus nombres respectivos, para que vean que pasa más tiempo en preparar las cuñas publicitarias que el que emplean los poderosos empresarios en pedirles al solícito Presidente que los bote del Ministerio… Así de sencillo es. Por eso destacamos la importancia que significan en el fondo las tres frases aquí comentadas y expresadas por dos líderes con

No distingue sexo ni edad. La desidia de la dirigencia mundial ha llevado a la obesidad a convertirse en la peor pandemia de la historia.

autoridad Internacional.

     Por otro lado, también es cierto que la

mayoría de los países no ejecutan los mandatos de la OMS y de La ONU, y que estas tampoco tienen la forma o los dientes para obligar a sus países miembros a cumplirlas, si no miremos tres casos recientes: La declaración de Alma Ata en 1978, que definió la aplicación de la Atención Primaria en Salud como mecanismo de prevención para garantizar la “salud para todos en el año 2000”, la cual fue una meta incumplida… La de que Cuba, en América, es el único país que cumplió con las metas del milenio en el 2015… Y más recientemente, la de que la meta de reducir en el 2030 la tercera parte de las muertes prematuras por las Enfermedades No transmisibles, que después de 13 años de declarada esta pandemia en ascenso, se le augura también un rotundo fracaso.

     De tal suerte que no hay ninguna duda de que lo que se necesita es verdadera autonomía y voluntad política para que los llamados líderes de la mayoría de los países puedan impulsar efectivas políticas públicas en favor de sus ciudadanos. Pero mientras eso ocurre, nos toca acudir al autocuidado y adoptar cambios en nuestro estilo de vida, dirigidos a consumir alimentación balanceada y saludable y hacer ejercicios físicos de manera permanente.

     Para finalizar, miremos el caso de Colombia. A pesar de que en el Plan Decenal de Salud Pública 2012-2021 y de que en las Bases del Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018 se recoge la propuesta de la OMS de promover entornos y estilos de vida saludable para reducir las muertes prematuras por las Enfermedades No Transmisibles, tales políticas públicas, es verdad, son letra muerta al igual que la ley 1355 del 2009, la ley 1438 del 2011 y la Ley Estatutaria de Salud, motivo por el cual los colombianos seguimos padeciendo y muriendo por estas enfermedades que son evitables y por la equivocada y terca insistencia en un sistema de salud curativo y no preventivo… Sistema comprobadamente errático, equivocado, costoso e ineficaz, que está consumiendo de manera vergonzosa la vida de los colombianos, al igual que lo que ocurre con los ciudadanos en la mayoría de los países del planeta.

     Desde El Muelle Caribe lanzamos la siguiente pregunta: ¿Hasta cuándo los líderes del mundo continuarán con esta vergüenza y decidirán de manera unida librar una batalla por la prevención y contra la obesidad y sus mortales enfermedades? ¡Amanecerá y veremos, dijo un ciego!