Talentos artísticos fugados por falta de apoyo institucional

Entre dimes y diretes, a la península le festejaron, con un gran espectáculo, sus 52 años de vida administrativa

Por Luis Roberto Herrera Mendoza

     Espectacular la noche del viernes 30 de junio en la Plaza Padilla de Riohacha con motivo de la serenata a La Guajira por cumplir 52 años de vida administrativa.

     En la víspera del aniversario, el espectáculo musical denominado ‘Una oda a la esperanza’ valió la pena. Y se dejó disfrutar.

     Independiente de la polémica que se ha suscitado por la conformación de la agrupación musical Big Band Guajira —y respetando el criterio de los demás, con respecto a la organización o si fue para el pueblo o si era muy elitista el evento—, solo quiero que sepan

que yo lo disfruté con mi familia. Y no solo nosotros, había muchas otras familias gozándosela, sin prestarle atención a que había zona VIP ni a quienes estaban en ella. Allá ellos si se creen diferentes y privilegiados por tener zona de confort. Yo lo disfruté igual que ellos.

     El espectáculo fue una excelente puesta en escena acorde con lo requerido para una trasmisión por televisión que había de ser vista en todo el mundo, aunque muchos guajiros no se enteraron de que Telecaribe difundiría en vivo el espectáculo.

     Se armó una agrupación acorde con este hecho, en formato de gran banda, rememorando las grandes orquestas de los años 60 y 70 del siglo XX y que fueron llamabas ‘Big band’, muchas de ellas agrupaciones de planta de los grandes hoteles de la época o los clubes sociales. En Colombia teníamos, entre otras destacadas, la de Pacho Galán, ‘La Tropicana’, la de los hermanos Martelo y la del maestro Lucho Bermúdez, mientras que en Venezuela sonaban con brillo la Billos Caracas Boys de Billo Frometa o los Melódicos de Renato Capriles, los Blanco y era como si estuvieran radicadas en nuestro país.

     A pesar de que la Big Band de Riohacha no tenía la cantidad de instrumentos como las de antes, agrupó 19 instrumentos: 4 trombones, 4 trompetas, 4 saxofones, un bajo, una guitara eléctrica, un piano, una batería, un timbal, una tumbadora conga y el cencerro. Y la verdad: cuando se unieron los sonidos de cada instrumento, la Big Bands de Riohacha sonó con el sonido especial de las de aquellas épocas.

     ¿Que no hubo música de acordeón? ¿Para qué? Lo novedoso era mostrarle al mundo lo que se mostró. Ya hay suficiente ilustración sobre la música que muchos llaman vallenato y que yo he de seguir llamando ‘música de acordeón’, que el instrumento irrumpió por Riohacha en Colombia. Y, es más: cada vez vemos cómo este género

folclórico se viene orquestando. Los conjuntos utilizan saxofón y bombardino, y en algunas ocasiones trompetas

Presencia femenina en la Big Band: Melissa Baena, en el trombón, y Mildreht Mendoza como cantante.

y trombones, clarinetes y hasta flauta trasversa, independiente de otros que hace rato están incorporados: la guitarra eléctrica y piano electrónico.

     Además, existen suficientes festivales promocionales de corte internacional, entre otros el Festival de la Leyenda Vallenata y el que se realiza en nuestro distrito turístico Riohacha, el Festival ‘Francisco el hombre’. Y cada uno de los municipios del departamento tiene un festival alegórico a tal música.

     ¿Qué más piden? Yo también disfruto de la música de acordeón.

      ¿Que Los integrantes de la Big band no eran guajiros? Orgullosos debiéramos sentirnos con el solo hecho de que el director, productor y arreglista de la fabulosa agrupación que brindó la serenata era Kevin Caicedo Martínez, un

talentoso joven riohachero, con todas sus raíces guajiras. Sus inicios en la música los tuvo en un proyecto de formación musical aportado por la sociedad civil riohachera: Fundarte, que, entre otras cosas, es de lo poquito que podemos mostrar en formación musical en La Guajira.

     No estoy de acuerdo con sus políticas de aplicación social, pero tengo que reconocer que es una entidad privada. Y también que,

aunque limitado, hace un buen trabajo entre la juventud y

Luisma y Kevin Caicedo: cada quien en lo suyo, para la Big-Band guajira: el cantante y el director, arreglista y trompetista.

ha rescatado a más de uno, de las garras de prácticas malsanas. Es cierto que un gran porcentaje de los músicos de la orquesta no era guajiro, pero los que estaban derrocharon calidad.

     Me permito transcribir lo que, al respecto, manifestó Kevin Caicedo: “Ante la premura, se requería de personal con capacidad de leer a primera vista una partitura directamente en el ensayo, por eso se hizo una convocatoria y se trabajó con el personal que podía hacer ese trabajo. Yo soy trompetista más no acordeonista. Y tengo la libertad total de decidir con qué formato hago un trabajo. ¡De las 30 personas que integraron el espectáculo, 20 son guajiros! ¿Qué no se tocó vallenato? Yo nunca he tocado vallenato y tampoco estoy en la obligación de hacerlo. Soy

libre de tocar con el grupo de trabajo con el cual me sienta cómodo. No me llamaron para tocar vallenato, me llamaron para tocar las canciones del género vallenato en otros formatos. Entiendo la inconformidad de la gente por la falta de trabajo o porque se sintieron excluidos. Si no hubiera sido yo sino cualquier otro, igual se iban a quejar, así que eso también me tranquiliza. Hubo oportunidad para integrarse al espectáculo, pero la gente no fue a las audiciones. Miren lo positivo. Creo que es la primera vez que se trae una Big Band a Riohacha y estuvo integrada en

su mayoría por guajiros. La gente tiene derecho a quejarse, eso está bien y lo entiendo. Y repito: a mí me llamaron para hacer un show, para el cual, gracias a Dios, mi equipo de trabajo y yo estábamos capacitados para cumplir con lo pactado. Por último: soy guajiro y me encanta el vallenato, pero no estoy en la obligación de tocar con un acordeonista solo por ser guajiro. Cada artista es libre de decidir de qué manera conforma su agrupación. Si alguno de los músicos de acá está en capacidad

de escribir 20 piezas para formato de big band en un fin de semana y

Paras las voces de Isis Curvelo y de Álvaro ‘El paly’ Gámez también hubo espacio en la Big Band y gran aporte de los interpretes al homenaje a La Guajira.

hacer ese montaje en 3 ensayos, ¡que me avise!, porque necesito que trabaje conmigo. Mientras tanto, si me llaman para hacer otro show como este, tengo que buscar al personal idóneo para cumplir con el propósito, sea de acá o de la china. Espero no generar inconformidades, más bien vean esto como el momento de hacer un alto en el camino y empezar a capacitarse para mejorar. Si siguen haciendo lo mismo todos los días van a seguir viviendo de la misma manera. Yo, por mi parte, pienso seguir superándome día a día”.

   Dicho lo anterior por Kevin Caicedo Martínez, nos vamos el nombre de los miembros de la agrupación y los cantantes invitados: Jairo Jair Toro (trompeta, riohachero), Novellis Jalil De Armas Mindiola (tropetista, riohachero), Armando Basilio Márquez (trompeta, cubano Melisa Raquel Baena (trombonista, New York), Leonardo Antonio Balza Fontalvo (trombonista, de Sabanagrande), Ademir Álvarez (trombonista, de Palmar de Varela), Germancito Lamadrid (trombonista, barranquillero), (Yamil Márquez (saxofonista, cubano), Yeider Varela Valdez (saxofonista, riohachero),

Jesús David Moreno Montaño (saxofonista), Javier Rodríguez (saxofonista), (Rubén De la Hoz (baterista, de Sabanalarga), Deiner Cotes (percusionista, riohachero), Miguel Gómez Pimienta (percusionista, riohachero), Scarwill Smith (percusionista, guajiro),  Flavio De Andreis (bajo, de Barranquilla), Samuel Arco (teclados, de Barranquilla), Dencis Angarita (dirección y arreglista). Cantantes guajiros:

La Big Band guajira congregada para ensayar su puesta en escena la noche del 30 en Riohacha en la serenata a La Guajira por su cumpleaños.

Walter Consuegra, Corina Leonor Silva Gómez, Carolina

Vergara, Luis Manuel Torres, Larry Iguaran, Isis Curvelo, Che Carrillo, Mildreth Mendoza y Álvaro ‘El paly’ Gámez, entre otros.

     Quiero destacar que el saxofonista Javier Rodríguez, aunque no nació en La Guajira, sí tiene las raíces: es hijo del maestro Ángel Rodríguez, que llegó de Arenal, Bolívar, como músico a Villanueva y formó hogar con una nativa, Dema Rosa Lopez Rodríguez. Sus hijos mayores nacieron en Villanueva y luego se trasladaron en Barranquilla. Ángel venía con regularidad a tocar a Riohacha. Después de muchos años, se radicó en Maicao, donde formó otro hogar y pasó los últimos días de su existencia. Hizo parte de la Banda Departamental de la Guajira y de otras agrupaciones musicales como  la del maestro Juan Gámez. Ángel enseño a casi todos sus hijos a tocar instrumentos musicales. Yo estuve en su casa en Barranquilla en 1978 —mi mamá tenía parentescos familiares con su señora—, sus hijos mayores, Angelito y Omar, tocaban con grandes agrupaciones de la época, entre otras la del maestro Pacho Galán y la de los hermanos Martelo. Sus hijos menores, entre estos Javier, iniciaban el camino musical con sus instrumentos. En estos momentos es uno de los mejores saxofonistas de la Costa y ha hecho parte de muchas de las agrupaciones de Barranquilla, entre otras la de Joe Arroyo. Así como Javier, tenemos muchos músicos regados por todo el territorio colombiano, hijos de guajiros y a quienes les tocó emigrar de su tierra. Hay mucho talento en la región, pero en su tierra no han tenido la oportunidad de mostrar su talento musical.

     Grande es la lucha que tenemos que emprender por nuestros jóvenes sin oportunidades de formarse como músico a pesar de contar con un gran potencial y talento. Algo que nunca ha importado a nuestros líderes políticos, congresistas, diputados, concejales, gobernadores y alcaldes. Nunca han movido un dedo para propiciar la creación de espacios para el desarrollo institucional de los artistas que brotan en La Guajira como ‘verdolaga en playa’.

     En vez de formar polémicas porque los jóvenes artistas de la Big Bands eran o no guajiros, unámonos y exijamos a esos líderes y gobernantes, que gestionen, por ejemplo, la creación del Instituto de Bellas Artes de La Guajira a fin de que podamos sentirnos orgullosos de contar con más jóvenes como Kevin Caicedo y los muchachos que conformaron a la Big Band guajira.

Mientras Dencis Angarita dirige, Javier Rodríguez, de raíces guajiras, se prepara para ejecutar el saxofón.