San Juan Bautista: de las Pampas al Caribe

“La Iglesia celebra el nacimiento de Juan como algo sagrado y él es el único de los santos cuyo nacimiento se festeja”, explicaba el Obispo San Agustín (354-430) en sus sermones ya en los primeros siglos del cristianismo.

    Cumplir años es para mí lo más significativo y esperar esa fecha (que es muy pronto) me llena de emoción y entusiasmo y una energía inusual me corre por la sangre haciendo que cuente cada día con muchas expectativas…

     Ahora, se imaginan lo que es cuando miles de personas esperan un cumpleaños no de alguien específico sino de la Iglesia en donde uno profesa su fe.

     Pues yo, en menos de 15 días, celebro tres acontecimientos importantísimos y que son la base de mi vida. Primero, el 10 de julio cumplo años de nacida y, segundo —quizá lo más significativo—, el pasado 24 de junio dos templos o iglesias parroquiales a las que amo cumplieron años… Una, 65 años, la del pueblo donde nací, El Retén, en Colombia, y, la otra, la del pueblo donde ahora vivo, Villa Ramallo, en la provincia de Buenos Aires, Argentina, cumplió, nada más, ni nada menos, ¡cien años…!

     Hoy, la fiesta es en grande y un solo nombre retumba en mi corazón y une esos puntos geográficos distantes 8.000 kilómetros: iglesia de San Juan Bautista… dos templos, dos pueblos, dos países y una sola fe católica, sólida por el inmenso amor a Dios.

EL RETÉN Y VILLA RAMALLO

     Escribir y hablar sobre mi vida y la magia que la envuelve desde que conocí a Néstor Ponga es algo que no puedo dejar de hacer y, por esto, les pido a ustedes me disculpen, pero, lo repito: no puedo dejar de hacerlo. Y es que lo que es mágico se revive siempre… Yo, como lo digo siempre en mi programa radial, nací en ese bello pueblo llamado El Retén, que en ese entonces era corregimiento de Aracataca, y crecí bajo el cobijo de mi abuela y de mi tía Leda ciento por ciento católica.  

     Cuando niña, me despertaba los domingos el primer campanazo de la iglesia parroquial, que indicaban que nos daban hora y media para levantarnos, bañarnos y correr a sentarnos en la primera fila… Los tañidos se intercalaban cada media hora y, ¿saben a qué hora sonaba el primero? ¡A las cinco de la mañana!...  

     Mi abuela nos perseguía por toda la casa gritando: “Niñas… apúrense, ya se va a terminar la misa y ustedes todavía aquí…” y, entonces, corríamos a vestirnos con el mejor traje que tuviésemos y nos peinaban a la última moda y perfumaban con la colonia de la abuela —solo ese día nos era permitido hacerlo— y, enseguida, todas muy calladitas, nos dirigíamos a la Iglesia de San Juan Bautista… ¡Qué emoción entrar a esa iglesia! Sus ventanales amplios, dejaban entrar la luz y el aire fresco, mientras el olor a empanadas, arepas e incienso perfumaban el ambiente… ¡Qué bellos recuerdos!

     Así, durante muchos años mi fe católica giró alrededor de la Iglesia San Juan Bautista y el padre José del Carmen Sánchez, el sacerdote que bautizó y casó a mi mamá y que nos bautizó a mí y a todas mis hermanas… Y que murió luego de toda una vida como párroco de El Retén…

     Pero las coincidencias entre esta historia que hoy les escribo sobre dos templos, en dos países diferentes, pero con el mismo nombre y la misma fe, las irán descubriendo poco a poco…

IGLESIA SAN JUAN BAUTISTA DE EL RETÉN

     La historia de la iglesia parroquial de mi pueblo se remonta a 1940, cuando en una parte de un terreno donde existía un molino para pilar arroz, de propiedad del señor Mariano Prieto, fue donado por este para iniciar la construcción de la Casa de Dios.

     El padre Francisco Angarita, párroco de El Retén por esa época, organizó la Junta de Mejoras Pro–Construcción de la iglesia San Juan Bautista y, para tal efecto, las damas de bien de la población y todos los miembros de la congregación

de la Santísima Virgen María y los hombres creyentes

El día de los 100 años de fundado El Retén, la iglesia parroquial de San Juan Bautista fue epicentro de la celebración.

     Esta campaña consistió en la venta de pasteles y dulces, rifas y realización de verbenas, mientras en las fincas próximas al pueblo les descontaban una pequeña cantidad de dinero, producto de sus jornales —tal descuento por la derecha era llamado ‘La mocha’— a los trabajadores de la Compañía Bananera para ayudar a construir la iglesia.

     Por otro lado, afirman que las ‘multas’ que les imponía la policía a los infractores de la ley en aquellos tiempos, también iban a dar a los fondos para la construcción de la iglesia. Bien avanzada la obra, en 1953 se proclamó oficialmente a San Juan Bautista como Santo Patrono de este municipio.

     Cuando las obras del templo estaban casi terminadas, aún faltaban los ventanales y unos últimos detalles para su inauguración. Entonces, la Junta Pro-mejoras decidió celebrar el ‘Reinado de la simpatía’ para recoger los recursos faltantes. Este reinado se sigue celebrando actualmente, con una serie de eventos que es como un obligado retorno de quienes, por diversos motivos, salen del pueblo a estudiar a otros sitios… Son cuatro días durante los cuales es común ver por las calles del pueblo concursos como: el más comelón, carrera de huevos en cuchara, mejor bailarín, cabalgatas con caballitos de palo y, eso sí, desde el 22 de junio la gran alborada a las 5 de la mañana… Y así la historia de la iglesia parroquial de mi pueblo se entrelaza con la de la ciudad donde ahora vivo Villa Ramallo.

“La parroquia no tiene comienzo ni término, es como la Liturgia Eucarística,  permanece hasta la consumación de los siglos”

CAPILLA SAN JUAN BAUTISTA DE VILLA RAMALLO

      Yo llegué a vivir a Villa Ramallo en octubre del 2013 y a finales de noviembre mi esposo me dijo que quería que yo conociera un lugar que sabía que me haría sentir en casa. Entonces, montados en bicicleta, nos dirigimos a Gomendio y Brown y ¡cuál no sería mi sorpresa cuando veo el sagrado sitio y leo: capilla San Juan Bautista! No podía creerlo: yo, a más de 8.000 kilómetros de distancia, me encontraba con un pedacito de tierra en donde se levanta un templo con el mismo nombre de la del pueblo donde nací… Realmente Dios me regalaba cosas maravillosas para hacerme sentir en casa…

LA HISTORIA

     Esta historia se remonta a 1913 cuando fue creciendo el número de habitantes de Villa Ramallo y surgió la necesidad de tener un lugar destinado para oficiar misa regularmente y lograr la asistencia de todos los feligreses del lugar. Fue así como en la parte más elevada de esta Villa se divisó un recinto de molino harinero —igual que en El Retén— que fue adecuado para cumplir las funciones sagradas. Se afirma que el lugar, que pertenecía al señor Marcilio Monacci, fue prestado para que aquí funcionara la primera Capilla Provisoria de Villa Estación Ramallo.

     A finales de 1913 el padre Manuel Olagüe ofició la primera misa en este lugar.

El padre Luis Muñoz junto al grupo que ha trabajado incansablemente de cara al centenario de la capilla San Juan Bautista cuando, emocionados, recibieron, en abril pasado, la campana para el templo. Y como testigo de esas emociones, la cronista Irama Rodríguez.

     El tiempo transcurría y la feligresía siguió creciendo, y fue así como nació el deseo de tener un templo propio y

se creó una comisión de damas de la población. El señor Juan Giambroni y su esposa Doña Antonia Giambroni de Giambroni donaron entonces un terreno de su propiedad para que allí se construyera la capilla.

     La piedra fundamental fue bendecida el 24 de junio de 1917 y el 10 de abril de 1918 el presbítero Manuel Olagüe recibió la autorización del Obispado de la Plata para bendecirla y ponerla bajo la advocación de San Juan Bautista.  Los padrinos fueron los donantes del lugar y de la imagen del santo que, aún hoy, cien años después, se conserva en el altar.

     En los primeros años, las llamadas dominicales a misa se hacían mediante una pequeña campana de escuela, después, en 1932, el señor Juan Traverso donó una hermosa campana, que fue bendecida para usos litúrgicos en la Capilla pública de Villa Ramallo unos meses después.

CRECE LA IGLESIA

     Pasaron los años y por iniciativa de la señora Clorinda de Rosa de Tassano, se compra a la señora Zulema Collaretti de Aienes una propiedad donde nace un nuevo templo. El 22 de octubre de 1966 es bendecido como parroquia por monseñor Carlos Ponce de León.  Poco a poco, el templo fue creciendo y se construyeron salones para catequesis, Cáritas y la casa Parroquial.  Pero Villa Ramallo se expandía y la parroquia quedaba pequeña y, entonces, en 1985 se dividió a la población en ocho centros misionales, correspondiéndole uno a San Juan Bautista. Con el transcurso de los años la capilla fue testigo y partícipe del crecimiento de la población y de la comunidad cristiana.

     Para su centenario, esta comunidad, encabezada por el padre Luis Muñoz, chileno de nacimiento y argentino por adopción, crearon una comisión conformada primeramente solo por hombres pero que después fue ampliado a la participación de las mujeres y se propusieron que la capilla San Juan Bautista tuviese una grande y hermosa campana que fue traída de Rafaela, en el centro de Santa Fe, a un costo de 99 mil pesos y  cuya instalación está en marcha con la construcción de un imponente campanario, un sueño que se hace realidad y que marca un hito en la historia de estos cien años.

     En torno a la vida del padre Luis Muñoz escribiré otra

crónica, por cuanto, sobre él, hay mucho para contar…

     Hoy, la capilla San Juan Bautista de Villa Ramallo —que para mayor orgullo fue declarada Patrimonio

El padre Luis Muñoz representa otra historia que contar para Irama de Jesús Rodríguez, una Caribe en las pampas argentinas.

Histórico del partido de Ramallo— se levanta señorial mostrando a la feligresía que la fe se mantiene viva y que, día a día, seguirá erguida resguardando entre sus paredes el inmenso amor de una comunidad que se mantiene unida por el amor a Dios…

     Y es que esta historia que hoy les escribo une tres países: Argentina —donde vivo—, por Villa Ramallo, provincia que alberga a la Capilla de San Juan Bautista… Colombia, por El Retén —mi cuna—, donde se encuentra la Iglesia San Juan Bautista… Y Chile, país que vio nacer al padre Luis Muñoz y quien, finalmente, se convierte en el puente que nos une.

     Para terminar, transcribo las palabras del padre Muñoz: “Conviene que yo disminuya para que crezca Él. La gente

 no tiene que quedarse en el cura, tiene que quedarse con Jesús y es Jesús El que tiene que crecer en el corazón de cada hombre, de cada mujer, de cada persona que quiere vivir el bien de Jesús. Es Jesús el que tiene que moverlos a hacer cosas buenas. Estamos hartos de tanta corrupción, de tanta maldad, de tanta violencia… ¡Basta de escuchar! ¡Pongámonos a hacer!

El reconocimiento festivo en honor de San Juan

Bautista recorre desde el Caribe hasta el Cono sur

la historia de los últimos quinientos años.

     Nota: De San Juan Bautista, el Evangelio según San Lucas cuenta que «estuvo en el desierto hasta el día que se mostró a Israel». (Lucas 1:80) Tal como Jesús, que fue al desierto antes de comenzar su ministerio, así lo hizo Juan antes que Él.  El desierto es donde el pueblo de Israel encontró a Dios en su largo viaje de Egipto hacia la Tierra

Irama y su infaltable amor: Nestor Ponga.

Prometida. También el profeta Isaías declaró que la «voz que clama en el desierto» (Isaías 40:3-4, Lucas 3:2-4) será la que anunciará la salvación futura.