Ante opinión nada cabal de congresista uribista

     La representante a la Cámara María Fernanda Cabal sorprendió el pasado martes con una declaración que dejó boquiabierto a más de un historiador y estudioso de los orígenes de la violencia en Colombia.

     En el programa de Vicky Dávila, de La W Radio, la congresista uribista dijo que la masacre de las bananeras era un mito histórico de la “narrativa comunista” y, además, señaló que Gabriel García Márquez creó el mito de los 3.000 trabajadores asesinados y que eso no es cierto.

     Yo digo que no es cierto lo que afirma la desinformada congresista Fernanda Cabal que con el único ánimo de hacerse la célebre, sin mostrar ningún documento ni argumento medianamente creíble, señala que la masacre de las bananeras es ‘un mito histórico’ cuando en realidad para los historiadores colombianos es una vergüenza histórica.

     Las cifras sobre la matanza son controvertibles, por supuesto, como también lo es la cantidad de personas torturadas y asesinadas en los campos de concentración de 

Auschwitz, como dijera acertadamente Leidy Torres Cendales, historiadora de la Universidad de la Salle en Colombia. Incluso las circunstancias en las cuales se abrió fuego a los huelguistas en 1928 también pueden ser discutidas. Sin embargo, ese debate, para que sea serio, debe pasar por los argumentos informados, basados en fuentes de información relativamente creíbles, y, además, por la sensibilidad personal —que pareciera hemos perdido los colombianos—, para sentir la misma indignación por la matanza así sea de uno o de más de un ciudadano, a lo cual se le llama masacre. Como dice la historiadora Leidy Torres Cendales, el punto no es el número de muertos, sino la necesidad de no invisibilizar las víctimas de la violencia, vengan del espectro político o social que vinieren, ya sea en

el pasado, en el presente o en el futuro.

     Actualmente son pocos los historiadores que creen en la existencia de una única verdad sobre el pasado. La mayoría de ellos somete su conocimiento, como el de todas las ramas del saber, a la pregunta de quién lo enuncia, cómo y con qué intereses. No obstante, una cosa es asumir la responsabilidad de reconstruir los hechos históricos integrando la pluralidad de versiones y otra muy distinta aceptar la manipulación y distorsión de la realidad con fines políticos, en la hoy mal llamada ‘posverdad’.

Cabal

 De tal suerte que las declaraciones de la representante Cabal no dejan de ser una actitud 

impertinente, poco seria —como que un poco fuera de los cabales—, contra la verdad histórica, no aceptable ni creíble al no mostrar ni señalar ningún documento, declaración o grabación que sustente semejante irrespeto contra nuestra historia patria.

     Como quiera que la congresista Fernanda Cabal lo que quiere es desconocer que hubo una masacre, queremos manifestarle que hace 9 años, al cumplirse 80 años de esa vergüenza histórica, en el libro publicado el 6 de Diciembre del 2008 denominado ‘80 años de la lucha y masacre en las bananeras’, en la página 12, bajo el subtítulo ‘Siguen vigentes las consignas de la huelga de las bananeras’, para sustentar las secuelas de esa masacre, señalé: “Al final de ese dantesco y criminal episodio, el gobierno de Miguel Abadía Méndez anunció oficialmente que los acontecimientos de Ciénaga habían dejado 13 muertos y 13 heridos. Pero las comisiones de investigación, como la 

encabezada por Jorge Eliécer Gaitán, en representación del Congreso de la República, descubrieron fosas comunes y se cree que las víctimas fueron más de 1500, convirtiéndose en la más grave matanza de trabajadores en la historia colombiana.

     Continué diciendo que “esta afirmación la corrobora la carta enviada por el Embajador de Estados Unidos en Colombia, Jefferson Caffery, el 16 de enero de 1929, al Departamento de Estado en Washington, cuando señala… «Tengo el honor de informarle que el representante de la United Fruit Company en Bogotá, me dijo que el número total de huelguistas muertos por los militares colombianos excede del millar »…”.

     Para la desinformada congresista, mi postura como directivo de la Sociedad Bolivariana del Magdalena al denominar estos asesinatos como la más grave matanza de los trabajadores en la historia colombiana, está basada en la investigación que hicimos sobre el tema, de la cual solo le señalo estas tres cifras que demuestran que sí hubo una masacre —que haya diferentes guarismos es otra cosa—: de sólo 9, como señalara el coronel Oscar Pérez, apodado ‘Chiquita’, o de 3.000, como dijera nuestro querido premio nobel Gabriel García Márquez en Cien años de soledad. Lo que no se puede decir, repito, sin presentar prueba alguna, ni documento ni opinión escrita o grabada

de la época, es que no hubo ninguna masacre o que es ‘un mito histórico’…

     Por favor, señora representante, basta de protagonismo sin verdad o, como llaman ahora, dejemos el protagonismo ‘Posverdad’ porque, para su conocimiento, mi querida congresista, se denomina masacre al asesinato de más de una persona en condiciones de indefensión.

     Lo demás es show y bagatela. ¡Punto!