La voz de una fariana desarmada: Erika Montero

Zona Veredal de Normalización Transitoria (ZVNT), Jacobo Arango

de las Farc-vereda Llano Grande-municipio de Dabeiba-Antioquia.

     El municipio de Dabeiba, Antioquia, está rodeado de espesas montañas y circundada por turbulentas aguas de caudalosos ríos, lleva a cuestas más de 17 mil víctimas de la violencia cuando su población no supera los 24 mil habitantes. Es considerada la puerta de entrada a la zona del Urabá Antioqueño.

     Este municipio fue objeto de tres cruentas incursiones por parte de las Farc y como si algo faltara también vivió una masacre paramilitar.

     Salió del anonimato estatal y de los medios de comunicación, cuando se conoció que en su territorio se establecería una de las Zonas Veredales de Normalización Transitoria (ZVNT) de las Farc, exactamente en la vereda Llano Grande, un estratégico corredor histórico para la insurgencia que los conecta con la serranía de Abibe y las selvas del Nudo de Paramillo en Córdoba, objeto de sangrientas disputas con el paramilitarismo.

     Al llegar a Dabeiba, se cruza un prolongado y desvencijado puente en su zona urbana y se comienza un ascenso hacia la montaña, por

una estrecha carretera recuperada por el gobierno, para habilitar el acceso al lugar y la llegada de insumos para los guerrilleros. En

Anuncio de ingreso Llano Grande. Al fondo las selvas por donde la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Farc, ahora partido político, se movió por más de medio siglo.

invierno es intransitable, dicen los campesinos, quienes gastan hasta tres horas para llegar a pie al pueblo.

     Sobre la vía, aparecen algunas modestas casas de campesinos, dedicados al cultivo de maracuyá y café, pero todo el municipio es una gran despensa agrícola. Produce de todo.

     Después de unos cuarenta minutos, se llega a la zona veredal, la misma que —ya concentrados y desarmados los guerrilleros— no se ha terminado, hay obreros en actividad permanente.

     Allí, un improvisado caserío, con viviendas prefabricadas y techos de Eternit, alberga a dos centenares de guerrilleros, hombres y mujeres. Hay gran presencia de la mujer, hay jóvenes y viejos curtidos por la guerra como Isaías, con más 40 años en las Farc.

     Están desarmados y de civil, con la excepción de un pequeño anillo de seguridad que comparte el espacio con fuerzas del estado. Algunos, ya más relejados, pasean sus retoños, producto del amor, no de la guerra, por los entornos del campamento.

     En uno de los costados están los campamentos de los

La zona veredal no está terminada, pero los acuerdos avanzando. Y aun sobrevive un pequeño anillo armado, estipulado en los acuerdos.

delegados garantes de la ONU, en el centro, las habitaciones de los excombatientes, casinos y un

almacén de materiales de construcción. También hay una recepción y un improvisado auditorio. Al final están los campamentos de los mandos y los contenedores donde fueron almacenadas las armas antes de su destrucción y se trata de una zona restringida para la prensa y los visitantes.

     En el interior del campamento, los excombatientes llevan una vida normal, se distribuyen las tareas de aseo, rancho, vigilancia, recepción con total organización y disciplina. Desarmados y de civil, algunos incluso criando bebés, se ven inofensivos. Llevan en su discurso el tema de la paz. No quieren abordar temas de guerra ni un lenguaje belicoso. Tampoco quieren hablar de sus rangos en la guerrilla. Hoy hablan de paz, de política, de otros sueños y metas, aunque todos repiten como estribillo: “Lo importante es que el gobierno nos cumpla, nosotros estamos cumpliendo”.

UN INVIERNO QUE AISLA

     En este apartado lugar de Colombia y con la presencia de una tímida delegación del gobierno departamental de Antioquia, se cumplió el 27 de junio la ceremonia protocolaria de dejación de armas de las Farc, luego de 53 años de guerra.

     Allí, en la parte alta, antes de comenzar la empinada montaña, la misma que casi todo el día permanece cubierta de una espesa niebla, habita don Luís Gonzalo David Úsuga, presidente de la Junta de Acción Comunal de Llano Grande, un viejo labriego, quien prácticamente representa el único vestigio del Estado en el lugar, lo que los burócratas capitalinos llaman pomposamente la institucionalidad.

Luís Gonzalo David Úsuga-líder comunal

      Él dice que no han tenido problemas de convivencia con la presencia guerrillera en la zona, pero le pide al gobierno que cumpla los acuerdos para evitar más problemas, aprovecha el momento para decirle al

presidente Santos, que allí existente una comunidad de colombianos olvidados, que no tienen colegio y que por las pésimas condiciones de la carretera, en invierno quedan aislados totalmente del casco urbano y no pueden sacar los productos que cultivan, como café, maracuyá y hortalizas.

ECOS DE UNA DEJACIÓN

     Para el alcalde de Dabeiba, Antonio José Lara Varela, se está viviendo un momento histórico para la paz de su municipio y de Colombia y resaltó la voluntad de ambas partes para que el proceso funcionara desde el cese al fuego.

     “Hoy mucha gente quiere invertir en Dabeiba, hay mucho tráfico de turistas. Por la vía tenemos hasta congestión de vehículos en el

pueblo”, dijo. “Los invito a dejar el odio, la envidia y la desinformación, desarmar los corazones, dejar los

El alcalde de Dabeiba Antonio José Lara Varela, el presbítero Eliseo Osorio y el líder de las Farc Ariel Ramírez.

resentimientos y que el fin del conflicto nos traiga mejores inversiones” concluyó.

     El presbítero Eliseo Osorio de Dabeiba, quien ha compartido en varias oportunidades con los guerrilleros, se mostró complacido de ver a monseñor Luís Augusto Castro, un hombre enamorado de la paz, en el acto de dejación de armas, presidido por Juan Manuel Santos y el máximo líder de las Farc Rodrigo Londoño. “He estado acá nueve veces, yo creo en lo que veo, en lo que hoy se está concretando”, dijo mientras mostraba su alegría por la próxima vista del Papa a Colombia, según él a ratificar el respaldo al proceso de paz.

     El dirigente de las Farc Ariel Ramírez manifestó que “comenzamos a dar una dura lucha en el campo político y eso lo define el congreso del nuevo partido. Abrazamos cultivar la tierra, tenemos mucho que aportar. Lo que esperamos ahora es el cumplimiento de los acuerdos y no más derramamiento de sangre, como lo dijo Timoleón Jiménez”.

VOZ DE MUJER: DESDE LAS FARC

Y DESDE LA INSTITUCIONALIDAD

La miembro de las Farc Erika Montero, secretaria de la Mujer de Antioquia Luz Imelda Ochoa, gerente de paz de Antioquia Tatiana Gutiérrez y secretaria de gobierno de Antioquia Victoria Eugenia Ramírez.

 

     Erika Montero, vocera de la mujer guerrillera en aquel encuentro, dijo: “Hoy tenemos sentimientos encontrados, renunciamos a la guerra, pero iniciamos la etapa política. La lucha se inicia construyendo paz desde los territorios. No ha sido en vano tanto dolor, saber que tuvo que haber 53 años de confrontación para que se cumpla lo que está en la Constitución. Entonces, este proceso no hay que volverlo trizas, ya que es una exigencia de los colombianos para dejar la guerra. La gente no votó por Santos, votó por la paz, además hay un mal presagio, seis meses después de la ley de amnistía los compañeros siguen en las cárceles”.

     La secretaria de la Mujer de la Gobernación de Antioquia allí presente, Luz Imelda Ochoa, dijo que “las causas por las que lucha la mujer son más antiguas que las Farc. La primera guerra está en nuestros hogares. La paz comenzó en el corazón de las mujeres. Este proceso no lo devuelve nadie. La paz la diseñamos entre todos. Hay desconfianza, pero mantengamos la mente y el pensamiento de paz. La violencia es atrasada, ustedes están vivos porque decidieron vivir en paz”.

     Tatiana Gutiérrez, gerente de paz de la Gobernación de Antioquia, dijo abiertamente que nunca creyó que la vida le tuviera reservado ese momento, “mirándonos a los ojos dignos y respetándose unos a los otros. Nuestro pensamiento debe ser ese: no más muertos. Hoy soy testigo del cumplimiento de la palabra de las Farc. Antioquia es el único departamento que tiene un Plan de Paz y se va regionalizar todo el proceso de reincorporación y ahora los caminos de Colombia van hacer muy diferentes y nos espera la prosperidad”.

     Finalmente, Victoria Eugenia Ramírez, secretaria de gobierno de la Gobernación de Antioquia, dijo que la paz está en nuestro interior, “no está en un papel. El gobernador quiere una paz duradera para luego no salir a decir que nos equivocamos. Confío que hoy sea la hora de la verdad, que nos montemos en el buque de la paz, ustedes tendrán seguridad por parte nuestra”.

     A partir de este momento las Farc, pasaron a ser un grupo desarmado en todo el país, después de más medio siglo de guerra y afinan instrumentos para convertirse en partido político.