Antes de que se me olvide...

     Con mis estudios a nivel de especialista y MBA, y  experiencia de cuarenta y cinco años como profesor universitario, asesor empresarial, directivo y manager en universidades privadas y estatales la del Norte, la Simón Bolívar, la de Cartagena y la del Magdalena y empresas como General Electric, Caterpillar, Radio Shack, Miami AutoMall en Colombia y USA, he aprendido y sigo

aprendiendo que la teoría sin práctica es pura cháchara o basura, que la práctica sin teoría es irracional y nos conduce a tomar decisiones desacertadas. Lo ideal es una combinación equilibrada de teoría-práctica continua.

     Que la experiencia es la madre de toda sabiduría. Pero es importante saber diferenciar que hay dos clases de experiencia: la mala y la buena, pero al fin y al cabo son experiencias que enseñan. La primera para aprender a no repetir los errores y fallas. La segunda para continuar con seguridad nuestras acciones exitosas. Que la experiencia positiva es cambiante y actualizada. No es lo mismo pasarse veinte años repitiendo lo mismo día a día que en un año enriqueciendo el intelecto con nuevas y restantes situaciones.

     Y mira una cosa, cuando repites lo mismo durante mucho tiempo eso se llama rutina y conduce a lo que la microeconomía —ciencia que estudia el fenómeno llamado escasez en el escenario empresarial— llama la ‘ley de los rendimientos decrecientes’ y yo llamo simplemente ‘sobradez’. Y es aquí cuando, por creernos tan ‘sobrados’, que nos descuidamos y metemos la pata o erramos como un inexperto.

    ¡Es como volver a comenzar! Cada vez que digas que siempre lo has hecho así, pregúntate si no le estás teniendo miedo al cambio y temes actualizarte. No le temas

 al cambio ni a la tecnología digital, ni a la nueva de las cosas. 

No importa la edad para cambiar, y emprender o generar cosas nuevas. Nunca es demasiado tarde.

¡Ni a tu edad! Los sicólogos afirman que romper la rutina, hacer cosas nuevas, conocer algo nuevo y en general las vivencias novedosas, hacen que se estimule al cerebro  a generar adrenalina, sobre todo cuando cambiamos el riesgo

que asumimos por obtener nuevos y mejores beneficios monetarios por una seguridad económica cada vez más inflacionaria.

     También generamos serotonina, la sustancia química asociada con el placer, y endorfinas, las mismas que permiten sentirnos bien con nosotros mismos, felices, satisfechos y nos regulan respuestas de ansiedad, tristeza o intranquilidad.

     Amigo lector vive lo bello y lindo de “lo que viene, ya está aquí”. Evoluciona o... ¡perecerás!

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He aquí las habilidades

que debemos tener y aplicar

para ser un excelente dirigente

o líder en la actualidad,

en cualquier escenario.

¿Cuáles tienes o cuáles

te faltan?

Una segunda oportunidad…

Encon-

trando

humor

     El humor es una forma de alegría que resulta muy placentera. Y que nos conduce al éxito en nuestras relaciones personales y de trabajo. Reírse tiene efectos medicinales, como lo demuestran ciertos estudios.
     El humor es una forma original de ver un problema o situación. Requiere pensamiento y creatividad. Es una forma de jugar con palabras y de

 bromear con las personas cercanas. El humor desprovisto de la vulgaridad, respetuoso de las creencias y valores de nuestros semejantes.

     El humor nos ayuda a ver la vida con todas sus incongruencias, absurdos, ironías y sátira.
     Una persona que puede encontrar humor en otras cosas, también puede reírse de sí misma.
     Es posible burlarse, ridiculizar y reírse de los demás, sus defectos físicos, denigrándolos. Este es el hábito de la mente que jamás debemos buscar.

     El tener un buen humor es una forma de afectar positivamente nuestras relaciones, ya que la risa es un atractivo social natural.