A propósito del avistamiento de aves

     Peco por no haber tenido el conocimiento con anterioridad de la fortaleza del norte del departamento del Magdalena en uno de los segmentos de la naturaleza con mayor presente y futuro en materia turística: el Avistamiento de Aves.

     Guardo en mis recuerdos la imagen más fresca con las aves que me remite a los años de niñez y adolescencia; la referencia más cercana era una cauchera y con mis compañeritos nos divertíamos tirándoles guijarros. Ya pasaron aquellos tiempos primitivos y hoy el arma pasó a la cámara fotográfica.

     Hecha la aclaración, paso rápidamente a los actuales momentos en los que el tema de las aves ha tomado un vuelo realmente importante en el mundo y, por supuesto, en Colombia. El territorio colombiano es el nido más grande del mundo y en él habita la friolera, como diría mi padre Genaro, de 1.921 especies de aves, el 18 por ciento del total de las existentes en todo el planeta Tierra: 10.660 especies.

     El estudio llevado a cabo por la Conservation Strategy Fund (CSF) y la National Audubon Society (NAS), como decir el ‘Ministerio Mundial de las Aves’, arrojó como resultado que cerca de 280.000 observadores de aves estadounidenses viajarían a Colombia por

este motivo. Paquetes, planes o programas turísticos con cerca de 10 días de duración en promedio que podrían generar ingresos en divisas por US$46,4 millones al país, al sector privado y a las comunidades locales, un dinero para nada despreciable para uno de los segmentos del producto de turismo de naturaleza más representativos hoy alrededor del mundo.

Se encontró, además, que ese flujo de observadores de aves viajaría a Colombia si el costo diario por visitante fuera similar al de Costa Rica, de US$250, a un precio de US$310 por persona el día en el país. En este sentido, el estudio estima que cerca de 15.000 “pajareros” vendrían a Colombia, con US$9 millones de ganancias por año y aproximadamente se crearían 7.500 nuevos empleos.

     Cada día la práctica de este segmento del turismo de naturaleza crece como una gran ola como actividad recreativa y es una de mayor crecimiento en los Estados Unidos y se está convirtiendo en una de las de mayor desarrollo alrededor del mundo. Colombia, como se dijo, posee el mayor número de especies de aves del planeta y posee 79 de ellas endémicas, 193 casi-endémicas y cerca de 140 están en peligro de extinción. Este tipo de turismo especializado se caracteriza por el manejo de grupos pequeños y suele ser costoso por el nivel de especialización y por el costo de los equipos, con precios que median entre los 7 y 20 millones de pesos. Muchas regiones que sufrieron los embates del conflicto armado hoy son destinos por descubrir y en su exuberancia y riqueza natural guardan secretos aún por ser descubiertos.

SANTA MARTA Y EL NORTE DEL MAGDALENA

     Por algo debe ser que el eslogan promocional de la ciudad de Santa Marta sigue siendo “La magia de tenerlo todo”. Y, en realidad, es así. Sin embargo, agregaría que Santa Marta y el norte del Magdalena, son el “jardín a cielo abierto más grande del planeta”, por su exuberante y frondosa naturaleza.

     Si bien en el Magdalena habita “sólo” el 33,10 por ciento de las especies de aves que lo hacen en Colombia, es decir 636 especies, lo importante es el hecho de que en el norte del departamento, en los confines y alrededores de la Sierra Nevada de Santa Marta, sorprenden por su endemismo (hecho de tener una especie de animal o planta un área de distribución única y limitada) 36 de ellas y de estas, ocho son colibríes, de acuerdo con los últimos estimativos ya que cada día los investigadores encuentran un mayor número de especies de fauna y flora en el territorio nacional.

     Cauca, Nariño y el Valle del Cauca, ocupan los tres primeros lugares con 1.102, 1.048 y 980, respectivamente, y le siguen Antioquia, Chocó, Caldas y Putumayo, con 972, 878, 877 y 877, respectivamente; Caldas y Putumayo, empatan.

     La Sierra Nevada de Santa Marta es la montaña del litoral más alta del

planeta con 5.775 metros sobre el nivel del mar, con presencia de todos los pisos térmicos del trópico, sistema montañoso aislado completamente de la Cordillera de Los Andes, lo que la transforma el mayor epicentro del endemismo continental en Colombia. Especies como el periquito de Santa Marta ‘Pyrrhura Viridicata’, vive entre los 2.000 y 3.000 metros sobre el nivel del mar, en los bosques húmedos y se alimenta de inflorescencias y frutos; el gorrión montes ‘Atlapetes Melamocephalus’, la especie endémica más común, habita entre los 700 y 3.200 metros, siendo los insectos su mayor provocación, y el Quetzal Dorado ‘Pharomachrus Fulgidus’, ave frugívora, con plumaje colorido verde atrás, rojo abajo y cola blanca con negro, el ave que todos desean ver, la ‘starbird’ de la Región.

     La Sierra, Tierra de los Tayronas, con 383.000 kilómetros cuadrados de extensión, manantial de 30 cuencas hidrográficas: Córdoba, Toribio, Gaira, Manzanares, Frío, San Salvador, Tapias, Jerez, Sevilla, Tucurinca, Piedras, Mendihuaca, Guachaca, Buritaca, Don Diego, Palomino, Camarones, entre otros; con temperaturas entre los 6 grados y 27 grados centígrados y 3.000 y 4.000 milímetros de lluvias por año, con escasos 47 kilómetros de distancia del mar a las cumbres nevadas. Los mamíferos del gran sistema montañoso representan el 56,65 por ciento de las especies de Colombia y en su suelo crecen 1.800 especies de plantas con flores.

‘BIRDING SANTA MARTA’: UN CASO DE ÉXITO

     No podrían faltar personas que le han puesto todo el amor, cariño, dedicación y trabajo al avistamiento de aves en Santa Marta, por supuesto.

     Me comuniqué con Gabriel de Jesús Utria, o Gabo, como lo llaman, un emprendedor de racamandaca que siente pasión por lo que hace. En 2015, él y dos hermanas crearon ‘Birding Santa Marta SAS’, empresa inscrita en la cámara de comercio con su inscripción en el Registro Nacional de Turismo en la modalidad de agencia de viajes operadora, ofreciendo calidad, seguridad y responsabilidad en la prestación de sus servicios turísticos.

     Un biólogo, una administradora de empresa y una contadora pública han convertido una idea y una pasión en la empresa pionera en ofrecer tures de avistamiento de aves en Santa Marta y el norte del Magdalena. Su objetivo es impulsar el aviturismo y aportar a la protección y conservación de las aves y el desarrollo económico, social y sostenible de las comunidades locales de los sitios que visitan con sus usuarios.

     El principal producto de la operadora turística es el ‘Northern Colombia Birding Tour’ con una duración de ocho días visitando sitios de interés como la Sierra Nevada, el Parque Nacional Natural Tayrona, la Ciénaga Grande y la Península de La Guajira, región megadiversa en la cual se pueden observar más de 300 especies de aves, 40 de ellas endémicas y otras tantas con distribución restringida.

     En el par de años que llevan de operación, la agencia de viajes operadora ‘Birding Santa Marta’ ha prestado sus servicios a 250 observadores de aves, el 50 por ciento de ellos estadounidenses, el 30 por ciento británicos (las dos nacionalidades de viajeros apasionados por el cuento), y entre colombianos y de otros países un 20 por ciento, los que disfrutan, además de las aves, de la cultura, historia, gastronomía y atractivos turísticos del Caribe Colombiano.

     Gabo, como lo conocen, tuvo la fortuna de pasar su juventud en la parte alta de la Sierra Nevada. “Desde los 12 años hasta los 20 mis padres administraban la estación experimental de San Lorenzo, sobre los 2.200 metros sobre el nivel del mar. Hasta allí llegaban biólogos de todas partes del mundo a realizar proyectos y tesis de grado de biología de la flora y fauna de la región”, anotó.

     Pero no todo es de ‘larín-larán’, como diría mi mamá Margarita. Gabriel de Jesús fue cimentando su pasión por las aves, terminó su secundaria y participó en un proyecto de “anillamiento de aves” donde aprendió técnicas del estudio sobre esta especie de la naturaleza, abundante y prolífica en Colombia, que lo motivó a estudiar biología en la universidad del Magdalena.

     En el transcurso del período académico se esforzó por aprender toto lo inherente a las aves: historia natural, ecología, comportamiento, reproducción. Finalizó estudios e inició, de una, su aventura por uno de los ecosistemas biodiversos más hermosos del planeta Tierra: la Sierra Nevada de Santa Marta. “Empecé a acompañar grupos de observadores de aves, lo que me impulsó a aprender inglés, para interactuar con los usuarios, así conocí a agencias de viajes que operaban paquetes de aviturismo o avistamiento u observación de aves”, agregó.

     Gabriel de Jesús, antes de crear su agencia de viajes operadora ‘Birding Santa Marta’ al lado de sus dos hermanas, trabajó con empresas como ‘RockJumper’, que operaba tures de avistamiento como el ‘Megatour’, que consiste en viajar todo un mes por el territorio colombiano para registrar 1.000 especies de aves en 30 días. “Viajando por todo el país, me di cuenta del potencial que tenía la Región Caribe para este segmento del mercado del turismo de naturaleza y era decepcionante que no existiera un touroperador especializado para el avistamiento de aves”, afirmó.

COLOMBIA, CAMPEÓN MUNDIAL DE AVISTAMIENTO DE AVES

     El pasado sábado 31 de mayo del 2017 se realizó la tercera versión del ‘Global Big Day’ (Día Mundial de

Avistamiento de Aves) alrededor del planeta, con la participación activa de 153 países de los 251 existentes en la base de datos.

     El Gran Día consiste en registrar la mayor cantidad de especies de aves en 24 horas corridas. Cuantas más especies se registren, mayor será la información que se obtendrá sobre las especies de aves que habitan un país particularmente. El evento tiene la connotación de ser una competencia entre los países, y son aquellos con las avifaunas más ricas del planeta los que se disputan en franca lid el

Un estudio estima que cerca de 15.000 ‘pajareros’ vendrían a Colombia, con US$9 millones de ganancias por año y aproximadamente se crearían 7.500 nuevos empleos.

primer lugar.  Si bien Colombia ocupó un ‘modesto’ tercer lugar en las

dos versiones anteriores, en esta oportunidad se contó con una gran organización y planificación con la que se superó a los dos más firmes contrincantes: Perú y Brasil.

     De las 1.921 especies existentes en suelo colombiano se registraron (a través del canto e imágenes fotográficas) un total de 1.486 especies, es decir, el 77 por ciento de las existentes aquí. El evento es organizado por el Laboratorio de Ornitología de la Universidad de Cornell y la Sociedad Audubon de Estados Unidos, que buscan la conservación del mayor número de especies de aves en el mundo. Perú y Ecuador, con 1.338 y 1.259, respectivamente, ocuparon el segundo y tercer puestos.

     En el 2016 Perú fue primero en el campeonato con 1.240 especies; Brasil segundo, con 1.119 y Colombia tercera, con solo 947. En el 2015 ganó Perú, con 1.184 especies, seguida también de Brasil, con 1.097 y tercero fue Colombia con 849.

     “Gracias a los más de mil observadores de aves que recorrieron el territorio nacional y que lograron registrar el mayor número de especies de aves durante el desarrollo del Global Big Day o ‘Día Mundial de Avistamiento de Aves’, que se realizó el pasado sábado 13 de mayo. No cabe duda que la pasión por la apreciación y conservación de la biodiversidad colombiana puesta en la jornada, logró que el país se destacara a nivel mundial”, resaltó un su momento la señora ministra de Comercio, Industria y Turismo, María Claudia Lacouture, quien le puso todo el empeño e interés en convertir a Colombia en el primer destino mundial en este segmento del producto turístico de naturaleza, uno de los cuatro con alto valor y que se promociona internacionalmente (los otros son el de Cultura, el de Reuniones y el de Salud y Bienestar).

LA ESTRATEGIA PARA SER EL PRIMER DESTINO MUNDIAL

     El Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, con el apoyo del Fondo Nacional de Turismo, ProColombia y el

Programa de Transformación Productiva, PTP, lidera una estrategia que busca convertir al país en el primer destino turístico mundial en avistamiento de aves.

     Los observadores de aves colombianos o “pajareros” han puesto a volar a todas las especies que habitan este inmenso y frondoso territorio y gracias a su pasión, empeño y labor el país triunfó en el pasado campeonato mundial.

     Con la puesta en marcha de la estrategia para la consolidación de Colombia como el primer destino turístico en avistamiento de aves, se desarrollan productos de alto valor para incrementar el flujo de llegadas de visitantes del exterior y jalonar el turismo doméstico por el país.

     Por el alto número de especies que tiene, Colombia se perfila a nivel mundial como uno de los destinos más importantes en este segmento del turismo de naturaleza. En esa línea, el país se promociona en las más importantes ferias internacionales de turismo, como

recientemente  se ha hecho en la Feria Internacional de Turismo, FITUR, en Madrid (España), y en la Feria Internacional ITB, en Berlín (Alemania).

     Para atraer a los avistadores del mundo, Colombia estudia las rutas que ofrecerá y el impulso de las que existen. La idea es crear clubes de avistamiento y fomentar la unión entre los sectores público y privado.

     Se editó la ‘Guía de Buenas Prácticas para el Aviturismo en Colombia’, con el apoyo del Programa de Transformación Productiva, y se fortalecieron las competencias de los Colegios Amigos del Turismo y la formación de guías. (La Guía de puede bajar de la página web del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo www.mincit.gov.co ingresando por el minisitio ‘Turismo’ y luego por la pestaña ‘Calidad y Desarrollo’ – ‘Guías Turísticas’).

     Se diseñan senderos, torres de avistamiento, comederos, libaderos, señalización, se mejorarán las carreteras, el hospedaje, el transporte y la alimentación.

     Colombia busca atraer a 14.978 observadores anualmente, los cuales contribuirían a generar US$9 millones de ganancias anuales y 7.516 nuevos puestos de trabajo. Poco a poco, el país toma vuelo y se consolida como primer destino mundial en este segmento de naturaleza que podría generar cerca de US$46 millones a la economía nacional.

     De acuerdo con la Organización Mundial del Turismo, OMT, el producto de turismo de naturaleza es el 10 por ciento  del que se hace a nivel global. Se trata de un nicho que crece tres veces más rápido que los productos masivos. Y en esto, nuestro país es poderoso. Somos uno de los territorios más biodiversos del mundo al contar con más de 56.343 especies de vertebrados, invertebrados y plantas.

     Además de ser el primero en especies de aves, Colombia también lo es en especies de orquídeas, con 4.270, de las cuales 1.572 son endémicas. Somos segundos en anfibios, mariposas y peces dulceacuícolas; terceros en palmas y reptiles; y cuartos en mamíferos. Así mismo, poseemos páramos (el más grande del planeta), bosques, humedales, ríos, lagos y manglares, entre otros ecosistemas. ¡Ah!, y como si fuera poco, en suelo colombiano crece la especie de palma más alta, la de Cera, con alturas cercanas a los 70 metros, en el profundo y vistoso Valle del Cocora, en el Paisaje Cultural Cafetero: como quien dice en cuestión de naturaleza, “de todo, como en botica”, se consigue en Colombia, prácticamente un país continente.