Esos textos que son como 'divina y eterna sentencia'

Palabras de Amelia Mizar Maestre, días después del fallecimiento del poeta

     Hilvanar palabras para expresar agradecimientos en nombre del nuevo Viajero de la Eternidad, considerado “prodigioso mago del verbo” por el profesor Oscar Ariza Daza, no es tarea fácil.

     Pero, aun así, debo pronunciar un breve discurso para agradecer en nombre de Luis, en el mío propio y en el de toda la familia, por todo eso que el sentido de la

Amelia, la hermana del poeta Mizar Maestre, y el también poeta vallenato José Atuesta Mindiola cuando llevaron flores hasta la tumba del desaparecido vate.

amistad prodigó en torno a mi hermano en el trance que le antecedió a su partida hacia la Vida Eterna.

     Se ha cumplido la Voluntad del Hacedor y Dueño de la Vida... Luis ha fallecido tras varios meses de enfermedad —con amor fui su sombra durante todo este tiempo— y por siempre quedarán grabadas en mí las palabras que él me decía cuando me veía triste, en medio de las circunstancias que compartíamos en una clínica en Bogotá, especialmente por apretujones de índole económico: “No te aflijas porque no tengas plata, tú eres rica, muy rica, porque yo te dejo amigos, mis amigos, que son un tesoro muy valioso”.

     No puedo ocultarlo: metí en mi corazón, y con sobrada razón, a los amigos de Luis... Y yo escribí de mi puño y letra el listado que mi hermano dictó —“las mejores amistades de Mizar”—, cuando el último amigo que compartió con él antes de la crisis definitiva, el periodista José Orellano, le pedía permiso para publicar esos nombres a los que Luis se refería en las conversaciones que ellos dos sostenían sobre la amistad. 

     “La amistad es algo necesario y que se da en forma excepcional. Incluso, no todos estamos preparados para recibir o prodigar amistad, porque a veces nos hemos formado desde una educación egoísta. Y cuando uno es egoísta es imposible que pueda prodigar amistad. En la amistad uno tiene que aprender a que debe dar sin esperar ser recompensado. Por eso muy pocos practican la amistad”, le decía Luis a José Orellano y este se embelesaba escuchándolo.

     Y entonces José le informaba a Luis que Alba había compartido con él, con José, una de las reflexiones atesoradas en ‘Divagaciones del ornitorrinco ocioso’ del libro ‘Bitácora del atisbador’. Esa que dice que “una relación amistosa es sólida cuando resiste los estados catalépticos e incomunicativos impuestos por las distancias y el tiempo”.

     Hermosos e inolvidables momentos de los que fui testigo allí en la clínica Jorge Piñeros Corpas, como los que compartieron Luis y el poeta y profesor José Atuesta en torno al lecho del convaleciente... O cuando Luis y el poeta Hernando Socarrás se fundieron en prolongado abrazo repleto de lágrimas... Uff...

     La verdad: la estancia final de la vida de Luis en Bogotá estuvo repleta de esa relación de afecto entre dos personas y en la lista “las mejores amistades de Mizar” —esas que se pueden calificar como sólidas, esas que han resistido por años estados incomunicativos impuestos por la distancia y el tiempo—, figuran mi comadre Alba Quintero Almenarez... ‘El mono’ Quintero... José Atuesta... Ledys Jiménez... José Orellano... René Arrieta... Argemiro Menco... María Cristina ‘Tina’ Cotes y Hernando Socarrás...

     Y me toca agregar a uno muy joven que, por teléfono, le cantaba arias a Luis desde Barranquilla, donde estudia música en la Universidad del Norte: Ernesto Angulo, hijo de mi comadre Alba Quintero y quien al enterarse del fallecimiento de quien en ocasiones fue su tutor, escribió que “todos luchan en vida por una salvación. Tú, Lucho, tienes la tuya: la poesía. Entrar en ella nos muestra lo más profundo de tu esencia. Leerte, nos hace caer en cuenta que todo es un ardid para rebuscar y dudar de nosotros mismos... Colega, amigo: el arte siempre nos unió. Tu vestigio queda en la esencia de cada persona que te conoció”.

     Con mis palabras hoy, solo he querido rendirle un tributo a la amistad. Ese afecto que mi hermano dio y recibió de manera inmensurable, desde siempre y para siempre.

     Viaja por la Eternidad Luis Enrique Mizar Maestre... Su esencia ya trascendió este mundo y ya es hora de que su espíritu esté atisbando por allá por la Viña del Señor, esperando el momento oportuno para orarle un salmo apócrifo a Dios o para recitar ante las mil vírgenes y los diez mil ángeles que “haciendo acrobacias en el trapecio de las emergencias fisiológicas, ¿cómo perdonaremos a Dios que no sufra de estreñimiento?”

     Allá en Cartagena, donde también ha sido amado mi hermano, el periódico El Universal ha dicho que Luis “participó activamente en la vida cultural de la ciudad y contagió a diversas audiencias con la sabiduría y el encanto de su palabra, sencilla, profunda y bella.  La noticia de su partida —dice El Universal— ha estremecido al sector cultural de Cartagena y la región Caribe, en donde era admirado por su grandeza humana y literaria”.

     Todo cuanto se diga de él, habrá de decirse con el orgullo de haber compartido amistad con un “prodigioso mago del verbo y la risa intelectual”, que es la frase completa con que el profesor Ariza Daza exaltó en vida a mi hermano el poeta Luis Enrique Mizar Maestre.

     Muchas gracias

     Valledupar, 27 de agosto de 2015

Homenaje por el 2° aniversario

Tarjeta de invitación al acto y cuatro aspectos gráficos del homenaje que, este viernes 25 de agosto, se le tributó al poeta Luis Enrique Mizar Maestre en la biblioteca de la Institución Educativa Pedro Castro Monsalvo de Valledupar, para conmemorar el fallecimiento de vate, hace dos años. Organizado por el director de la Casa de la Cultura de Valledupar José Atuesta Mindiola, el rector del Instpecam Freddy Afonso Montero y el hermano Rodolfo Mizar Maestre, el homenaje contó con activa participación del alumnado del plantel.

     Mizar podría encantarles a 10 fans, confundir a 30 o enojar a algunos más, pero si hay algo cierto es que después que lo leías ya no volvías a ser el mismo; cuando empezabas con una frase ya no había marcha atrás. Cada vez que te perdías en sus líneas simples pero elegantes y profundas al tiempo, reflexionabas y entendías con esa inteligencia y carácter, que Dios les dio permiso tanto a Mizar como a Nietzsche, en distintas épocas, de poner en duda no sólo las

suyas, sino nuestras propias existencias.

     Recuerdo su paciencia y sarcasmo y confirmo que no podría haber escogido mejor inspiración y motivo para luchar. Mizar fue modelo sin saberlo de sueños que poco a poco se dibujan entre líneas torpes, listas para gritar.

     Recordarlo, es evocar al tipo sonriente pero abrumado; al irónico, pero no por eso menos agradable ser humano de la mirada perdida entre letras y las palabras enredadas entre metáforas descubiertas al andar.

     Con nostalgia leía hace un tiempo ‘Más allá de la vida’, texto donde el poeta rezaba “... Si gusto del silencio es porque me aleja de la muerte...”, una frase de las muchas que ese silencio deliraba por atrapar en una de las

Luis Mizar, siempre entre letras… Aquí, en 2011, durante la inauguración del Primer Festival de las Letras ‘Ciudad Valledupar’, flanqueado por William De Ávila Rodríguez, director Fundación Verde Biche; Rodolfo Ortega, y Mary Daza, todos ellos cultores de la palabra.

incontables TARDES TRISTES CON TESTIGOS que llenaron los rincones de su casa con una soledad absurda repleta de él, de libros, de letras, de múltiples recuerdos de un silencio en el que aún se escucha a Mizar; un silencio que a voces recita LAS PARTITURAS EN SEPIA PARA LA MAGA y te hace querer escucharlo una vez más. Sólo Dios sabe cuántas veces el poeta se perdió entre esos fragmentos de vida que dejaba en cada línea, sólo Dios sabe cuántas noches en vela dedicó Mizar a transformar cada respiro en realidad.

     El tiempo, torpe, tonto y cruel amigo me hace creer que apenas hace un año oía recitar las LETANÍAS DEL CONVALECIENTE; uno que no se rendía, uno que luchaba y sonreía aunque le doliera el alma más que el cuerpo durante ese como cualquier otro día; uno que aun en medio de su convalecencia tuvo la fuerza y valentía de crear BRIZNAS DE LA NADA UMBRÍA, aun cuando esa ‘nada’ acechaba en medio de la soledad y el silencio apostada en el rincón de su habitación junto a los libros expectantes, conscientes de su siempre exagerada y absoluta osadía.

     Mizar a través del tiempo, estará siempre aquí. Su esencia está aquí: en cada letra, en cada signo de puntuación, en cada palabra extraña que no alcanzó a escapar de su magnífico y extenso vocabulario... El poeta, el tío, el sobrino, el primo, el hermano, el amigo y el incansable hombre que luchó hasta el final por dejar huella en las letras, vive y pasea por los salones que lo vieron crecer y compartir sus conocimientos con los demás, por los pasillos que sintieron sus pasos lentos pero firmes en la búsqueda de un futuro mejor, en los papeles que aún conservan sus garabatos con tinta tenue, desvanecida por el pasar de los días...

     ... El aire huele a él, a sus historias, a sus poemas.

     Hoy, a un año de su partida física confirmo que Mizar, además de ser mi escritor favorito, es el hombre que vivió, disfrutó y descubrió en las letras un universo desconocido, que todos —al menos una vez—, deberíamos explorar.

     Atánquez, Sierra Nevada, Cesar, agosto 25 de 2016

DÉCIMA AL AMIGO

“Arde en la noche oscura

la musa en fuego fulgente,

como un violín en la mente

la armonía de la escritura.

En el verso se depura

la música para cantar:

siempre será Luis Mizar

el filósofo poeta,

infatigable en la meta

con el don de poetizar”.

De José Atuesta MIndiola, esta otra actitud de reafirmación de la amistad, tras larga visita al intelectual enfermo en su cuarto de la clínica Jorge Piñeros Corpas: “El poeta Mizar, convaleciente todavía, revela una serenidad y una paz interior; nombra a sus maestros y a sus seres queridos; disfruta la presencia de sus amigos, de las oraciones y de su otro ángel de la guarda, Amelia, su hermana. Su voz no conjura con una estocada de diatribas, porque los mentirosos y promeseros son innombrables”.