¡Basta ya de apatía e indiferencia...!

     La vulnerabilidad de las zonas costeras colombianas es alta, tendiendo a ser crítica, frente a un posible ascenso del nivel del mar como consecuencia del cambio climático.

     En nuestras costas hay áreas que requieren especial y pronta atención como San Andrés, Barranquilla, Santa Marta, Buenaventura y Tumaco, sobre todo si ya contamos con el ejemplo de adelantos importantes como los realizados por Invemar y el modelo piloto de adaptación al cambio climático como el desarrollado en Cartagena.

     Igualmente debemos reconocer que el país viene realizando, por intermedio del Invemar, con el apoyo internacional, importantes esfuerzos de investigación interinstitucional e interdisciplinaria, pero que aún son insuficientes y que se requiere de manera urgente la implementación de un plan de acción y las medidas de adaptación ya definidas para nuestras zonas costeras y todas sus áreas críticas.

     El clima del planeta está cambiando y los fenómenos asociados con estos cambios 

afectan el ambiente, las condiciones de vida y el desarrollo económico de las regiones como vimos en el artículo anterior. Hay que reconocer de manera pública que en Colombia los estudios que ha adelantado el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (Invemar), han demostrado que las zonas costeras son las que más vulnerabilidad presentan a los cambios en el clima del planeta. Adicionalmente las costas concentran diversas actividades, suelen ser centros de conflictos sociales y económicos y hoy por hoy están experimentando un rápido crecimiento poblacional y un incremento en las inversiones públicas y del sector privado, que las han convertido en motores claves e importantes de desarrollo para sus habitantes y para la economía del país.

     El director de Invemar, doctor Francisco Arias Isaza, en el prólogo del documento denominado ‘Adaptación al cambio climático en ciudades costeras en Colombia’, señala y define que integrar consideraciones relativas al cambio climático y sus impactos en la planificación y toma de decisiones contribuirá a que los procesos de desarrollo respondan a las nuevas circunstancias que nos plantea el clima cambiante del planeta, y que esta práctica es la que se conoce como ‘adaptación al cambio climático’.

La erosión se aprecia a todo lo largo de la costa Caribe... Pero también la hay en la costa pacífica.

     Igualmente señala que no siempre los efectos del cambio climático deben verse 

desde los impactos negativos, sino también como la oportunidad para mejorar las acciones de intervención en el territorio, tanto las relativas a la planeación de uso del suelo, desarrollo de infraestructura y en general las relacionadas con el futuro de las zonas costeras y sus habitantes, sin embargo, para este propósito es evidente que hay que desarrollar acciones como las relacionadas al fortalecimiento de las capacidades de los administradores costeros, con el fortalecimiento de los instrumentos de ordenamiento y con las habilidades para comunicar las decisiones de adaptación al cambio climático.

El director de Invemar Francisco Arias Isaza.

     Este documento guía es una herramienta clave para la formulación de planes de adaptación al cambio climático que sirve de apoyo a los gobernantes locales y

planificadores de las ciudades costeras para conocer las implicaciones que tendrá el cambio climático, entender los beneficios de la adaptación y emprender la tarea de identificación y puesta en marcha de las estrategias y acciones que se requieren para este proceso. Por supuesto que las ciudades y municipios costeros difieren en tamaño, características sociales, económicas y culturales, y grado de exposición a los riesgos asociados al cambio climático, y que cada uno abordará los retos del cambio climático de forma distinta; por ello, esta guía también comparte lo aprendido en Cartagena, ciudad piloto que ya transitó el camino de formulación de su plan de adaptación, y de cuyas lecciones aprendidas se pueden extraer mensajes claves para el resto de las ciudades costeras de alta vulnerabilidad como el Distrito de Santa Marta.

     La guía está orientada principalmente a los administradores locales, quienes son los responsables de la planificación territorial; sin embargo, su lenguaje también está dirigido hacia otros tomadores de decisiones como son los sectores económicos, los ciudadanos, las comunidades rurales y formuladores de políticas a nivel nacional e Internacional, quienes además de emprender acciones sobre las ciudades costeras, necesitan entender la importancia de adaptarse para así poder exigir que se implementen las acciones necesarias.

     Como lo señala el director del Invemar, en esta guía se desarrollan cinco capítulos. En el primero, se describe qué es el cambio climático, cómo nos afecta y cómo debemos adaptarnos. El segundo explica la importancia y condiciones de la planificación urbana, resiliencia y adaptación en zonas costeras de Colombia, una descripción de planificación urbana y el papel de los ciudadanos frente al cambio climático. En el tercer capítulo, se señalan las buenas prácticas en la adaptación al cambio climático en la que se presenta una ruta para la transformación, herramientas útiles para que las ciudades puedan adaptarse a este fenómeno y ejemplos de casos exitosos de ciudades adaptadas. El cuarto capítulo se refiere a mensajes claves que permiten que los ciudadanos veamos la importancia del cambio climático y qué papel jugamos como sociedad en el mismo y finalmente en el quinto capítulo, el lector podrá encontrar los anexos con información clave para entender el funcionamiento de las ciudades e insumos claves para la adaptación.

     Santa Marta y el resto de ciudades costeras estamos en mora de emprender esta ruta que ya ha señalado el Invemar con el caso piloto de Cartagena y, como lo dice el director del Invemar, “esperamos que esta guía sea uno de los primeros pasos para enfrentar el desafío que representa manejar el territorio marino y costero de cara a los rápidos cambios de la naturaleza y por ende de las reacciones sociales y económicas frente a estos, la participación de las comunidades y su inclusión en los procesos de toma de decisiones y finalmente contar con una mejor preparación para enfrentar los desafíos del cambio climático para alcanzar un desarrollo sostenible compatible con el clima”.

     Pero tenemos que ser conscientes que si en Colombia la industria, el comercio y otros sectores continúan operando como lo hacen hoy, a decir de los especialistas en el tema, en 2030 el país producirá 330 millones de toneladas de dióxido de carbono. El compromiso implica

reducir tal cantidad a 264 millones de toneladas, lo que será imposible si las empresas no hacen inversiones altas para hacer su

El ojo del huracán. Fenómeno multiplicado por efecto del cambio climático.

El Distrito de Santa Marta requiere, con urgencia, que sus fuerzas vivas le organicen el Plan de adaptación al cambio climático.

producción más amable con el medio ambiente, si no hay cambios notables en nuestra economía, si no se modifica sustancialmente el transporte público urbano y las políticas sobre los residuos sólidos y las energías limpias.

     Los compromisos se hacen para cumplirlos y de aquí se desprende que todos los entes territoriales y sus sectores económicos y sociales en Colombia estamos obligados a integrar la adaptación al cambio climático dentro de los procesos de planificación y Santa Marta y sus hijos no podemos permanecer al margen de este tema como si no fuera con nosotros, porque existe un Plan Nacional de adaptación al cambio climático del cual estamos obligados a hacer parte, Plan que está compuesto por cuatro secciones en la cual la primera plantea el contexto en el que se desarrolla el Plan Nacional, la segunda presenta un marco conceptual sencillo donde se explican los principales conceptos relacionados con la adaptación, la tercera expone las principales razones para promover la adaptación en Colombia y la última sección define los lineamientos necesarios para realizar una adaptación planificada.

     La realidad es que no se sabe qué se ha hecho en Santa Marta, si hay empresas que hayan incorporado medidas por el impacto que tienen por el Cambio Climático, debemos conocer qué se está haciendo, es obligatorio empezar a trabajar en forma unida y la mesa sectorial que debe funcionar sobre el tema nos va a permitir abrir un espacio para compartir otras experiencias nacionales e internacionales y aunar esfuerzos para la adaptación que nuestra ciudad necesita hacer al Cambio Climático. Manos a la obra, empecemos con una conferencia sobre el tema que sea programada por el Invemar, por el Dadma, por el Comité local para la gestión del riesgo, por la cámara de comercio, por planeación Distrital, por alguna Universidad de la ciudad o por quien sea, pero este tema no da más espera. ¿Hasta Cuándo? Recordemos nuevamente el axioma de que es mejor prevenir que curar.

     Considero que ha llegado la hora en que en Santa Marta se organice la mesa sectorial de adaptación al cambio climático y se desarrolle bajo la directriz del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, del Dadma, de Invemar, de la Oficina de Planeación de la Alcaldía Distrital y del Comité para la gestión del riesgo, para que todas las instituciones que tienen concurrencia en la ciudad participen en la construcción del Plan de Adaptación al cambio climático, con el objeto de construir el mapa de la ciudad con respecto a la vulnerabilidad frente al clima y los demás

factores de riesgo.

     De la mano con Invemar y con una agencia Internacional que nos colabore, el sector empresarial también debe involucrarse de manera activa, para lo cual proponemos que la Cámara de Comercio y todos los sectores productivos participen de esa mesa. La idea es hacer conciencia entre todos los sectores y priorizar las actividades y los instrumentos

En las playas de Pozos Colorados también se aprecia el daño que sufren los mares por la contaminación causada por la actividad industrial.

de planificación que tienen que desarrollarse para que la ciudad se 

prepare para los efectos del  Cambio Climático, sin olvidar que todo esto va ligado al Plan de Gestión de Riesgo para que sean documentos de soporte para la construcción del nuevo Plan de Ordenamiento del Distrito.

     Debemos empezar con el análisis de vulnerabilidad de la ciudad para que se cotejen las prioridades de inversión en temas de desarrollo compatibles con el clima, de desarrollo de oportunidades de adaptación y mitigación que puedan ser concretos y factibles para una ciudad como Santa Marta. Se deben realizar encuestas que nos lleve a definir prioridades. Esto debe conducir a tener el puerto mejor adaptado de Colombia, que nuestras pocas industrias estén en desarrollo compatible con el clima, trabajar con las comunidades con barrios adaptados, las inversiones turísticas y la protección del Centro Histórico.

     Se deben tomar iniciativas en toda nuestra zona turística para manejar el programa de Gestión del Riesgo que debe ser conocido y apoyado por todas las empresas, para que destinen recursos de sus presupuestos para hacer intervenciones en este tema. Y debemos empezar ya, aprovechando esa guía…

     En este sentido rescato el llamado que en el pasado nos hiciera el periodista Ulilo Acevedo Silva en editorial del Hoy Diario del Magdalena denominado La Detestable Indiferencia con la Sierra Nevada: La tragedia de la Sierra Nevada debiera ser un propósito de unidad samaria, un propósito en el cual todos, sin distinción de ninguna naturaleza, nos lleve a sentarnos en una misma mesa y empezar a actuar tan rápidamente como para no dejarle espacio a que nos endilguen más adelante nuestra irresponsabilidad por no habernos pellizcado a tiempo lo que irreversiblemente parece que acontecerá. El samario no puede continuar con ese comportamiento. Debemos tener una nueva conducta, un nuevo pensar y proceder frente a la tierra que nos vio nacer. Comprobado está que tanta indiferencia con la ciudad lo que ha provocado es vergüenza, que desde luego se materializa en problemas cuyas soluciones resultan inalcanzables precisamente por no haberse actuado a tiempo”.

     Repito, sólo por el tema de la Sierra Nevada deberíamos convocar desde ya esa mesa sectorial para adaptarnos al cambio climático y poner en práctica, en lo que nos corresponda, las decisiones acordadas en París para la salvación presente y futura del planeta y de todos los seres vivos.

     Finalmente, quiero señalar que esta es la cuarta vez que toco este tema y que no ha habido ninguna respuesta sobre ello, por eso vamos a enviar estas notas nuevamente a todos los medios de comunicación, al Invemar, a la Cámara de Comercio, al nuevo y próximo Presidente del Concejo, al Alcalde Distrital e igualmente a todas las fuerzas vivas de la ciudad, con la esperanza de que entre todos aunemos esfuerzos, de que entrevistemos al director del Dadma o de Planeación, por ejemplo, que saben de la profunda importancia que tiene este tema en la adopción del nuevo Plan de Ordenamiento Territorial que está necesitando terminar la ciudad, para que se pongan al frente, organicen y lideren esa mesa sectorial para trabajar unidos por la adaptación de la ciudad al cambio climático. Basta ya de apatía e indiferencia. Esperamos y deseamos que esta vez prenda la idea entre los funcionarios y entidades responsables de sacarla adelante y que se sumen otros medios con sus hábiles y probos comunicadores sociales.

     Otra vez: amanecerá y veremos, dijo el ciego.