Marketing político y estrategias

     Si hay un tema que despierta opiniones de todo tipo, es el de las encuestas, especialmente las electorales. En cada votante, hay un encuestador potencial. Todos creen que saben de encuestas y usted los escucha hablando de tendencias, de muestras cualitativas o de muestras cuantitativas. Y todo, porque en casi todas las carreras los estudiantes-futuros profesionales ven uno o dos niveles de estadística.

     Pero les tengo una mala noticia: por más que usted se crea que sabe de encuestas, solo hay 114 empresas o 114 representantes legales, autorizados por la Ley para hablar y publicar resultados de encuestas. Quien escribe esta nota es el encuestador más antiguo del Caribe Colombiano, tengo más de 20 años de ser encuestador, con reconocimiento nacional e internacional, sin pecar de inmodesto.

     En Colombia, culturalmente todos somos ‘nuevos votantes’. Pero muchas encuestas siguen usando viejos métodos…

     Mucha gente no confía en las encuestas. ¿Por qué? Porque la sociedad ha cambiado

mucho, la gente ha cambiado, todos hemos cambiado. Da vértigo comparar la vida cotidiana de hoy con lo que era hace 20 años. ¡Hay un abismo de diferencia!

     Si entramos a un sitio web y demora más de 3 segundos en aparecer en pantalla, entonces un alto porcentaje de nosotros sencillamente lo abandona y no vamos a otro sitio. ¡Sólo 3 segundos!

     ¿Pretendemos que el público siga teniendo paciencia ante ese encuestador parado en la puerta esgrimiendo un cuestionario de más de 20 preguntas?

     En esta vida veloz y fugaz, fragmentaria y cambiante, ¿cuántos segundos de paciencia tenemos con ese encuestador?

     ¿Y qué confiabilidad tienen nuestras respuestas al finalizar los pocos segundos iniciales de paciencia?

     Lo mismo ocurre con las entrevistas telefónicas.

     ¿El público de hoy le da respuestas confiables a una voz desconocida que sale de la nada para hacerle un cuestionario?

     Las empresas encuestadoras se enfrentan hoy a serios problemas metodológicos para abordar con solidez a los votantes.

     Porque ahora todos somos culturalmente nuevos votantes. Y necesitamos métodos nuevos.

Ahí está el problema.

     Y, además, tenemos otra vertiente: el avance del Big Data.

     ¿Nos vamos a conformar con el análisis de una pequeña muestra de la población si podemos contar con enormes bases de datos mucho más precisas y objetivas?

     Esa es la pregunta, por eso las proyecciones fallaron en temas como las elecciones de USA entre Trump y Hilary, o en el plebiscito de Colombia.

     Hay otros 3 asuntos que han puesto a las encuestas en problemas.

     El primero es encuestadores al servicio de una o de otra causa. Muchas de la empresas reconocidas y nuevas se matriculan con una línea política y sus resultados siempre van a favorecer a los candidatos de esta línea.

     Otro es la existencia en muchos países de operaciones políticas disfrazadas de encuestas.

     Y el tercer asunto es el mal uso que muchos políticos hacen de las encuestas, casi como si fueran un arma arrojadiza en lugar de una herramienta de trabajo.

     No hay respuestas simples.

     En un tiempo una buena encuesta inicial nos daba mucho material para la planificación estratégica de una campaña electoral.

     No digo que hoy sea imposible.

     Pero es más complejo.

MIGUEL MALDONADO MARTÍNEZ

A propósito de Big Data… ¡El reto para el futuro

El uso de aplicaciones y webs, entre otros, ha incrementado sustancialmente en los últimos años produciendo un volumen de datos que antes no existía. Al mismo tiempo el coste de almacenar y procesar la información y la banda ancha se ha reducido sustancialmente, a la vez que el acceso a la red se ha incrementado.

Big Data

     Actualmente es más económico almacenar, procesar y analizar datos que antes eran ignorados o infrautilizados, como datos de registro en la web, contenido de las redes sociales y que nos ayudan a entender si el negocio funciona adecuadamente al igual que nuevas oportunidades de negocio.

     En general, todos esos datos que se están recabando carecen de estructura. Y este es sin duda el reto al que nos enfrentamos en los próximos años, o lo que es lo mismo, Big Data.

     Debemos ser capaces de almacenar la información de forma adecuada ya que los sistemas tradicionales no están diseñados para ello. También debemos ser capaces de procesar la información que tenemos con independencia del formato (email, video, registros en web, registros en aplicaciones, imágenes…etc) y finalmente ser capaces de analizarla para predecir comportamientos futuros y poder tomar decisiones en nuestro negocio.

http://www.gti.es/es-es/Neovalia/Paginas/big-data.aspx