Fuerza ciudadana para avalar ruta a presidencia

Por Redacción Caribe

     Carlos Caicedo Omar sabe que el camino hacia la Casa de Nariño como inquilino por cuatro años, desde 2018 hasta 2022 —o en el periodo que fuere—, no es fácil.

     Y desde esa perspectiva, el exalcalde de Santa Marta no ha descartado la posibilidad de conformar una convergencia, pero con movimientos políticos que sean afines a sus ideales.

     “La clave está en no unirnos con los corruptos de siempre. Los sectores alternativos podríamos trabajar juntos, siempre y cuando coincidamos en la agenda. Quizá más adelante confluyamos para ganar”, ha dicho el exrector de la

Universidad del Magdalena.

     En próximo días Caicedo Omar volverá a Bogotá y junto a su fórmula vicepresidencial, la líder indígena arhuaca y exconcejala del Distrito Capital Ati Quigua, vendrá a motivar el proceso de recolección de firmas, que “después iremos por los votos”, sostiene.

     El precandidato presidencial —precandidato, sí: apenas está saliendo a construir su aval como tal mediante la recolección de 2 millones de rúbricas, aunque la Registraduría Nacional de Estado Civil solo le exija 380 mil acreditaciones— es consciente de que en Bogotá residen numerosos ciudadanos Caribe y viene, primero, a motivarlos para que lo respalden para, enseguida, solicitarles, sobre propuestas, que se conviertan en fuerza multiplicadora en la capital de la República y su entorno.

     “Estamos conectados con los ciudadanos que desean un

“Cada día somos más los creemos en la fuerza del cambio. Gracias por sumarte a esta iniciativa ciudadana que sueña con un país de oportunidades para todos. Estamos conectados con los ciudadanos que desean un buen gobierno”.

buen gobierno y que están cansados de los políticos que echan discursos y que, cuando tienen la oportunidad de gobernar, lo hacen solo en función de sus intereses particulares”, precisa Caicedo Omar, quien en los últimos días hizo presentación de sus propuestas de interés social en Valledupar, Riohacha,

Cartagena y Barranquilla.

     En Riohacha, por ejemplo, fustigó la indolencia y la corrupción — el abandono y la politiquería—  y propuso una mejor atención en salud para los más vulnerables, el acceso de agua potable para todos y el potenciamiento del turismo, como los tres pilares que han de trasformar a esa subregión. “Es triste ver como las regalías de La Guajira no se convierten en agua, alcantarillado, salud, educación, ni en oportunidades. Debido a ello es necesario crear mejores condiciones de vida”, dice. 

     De acuerdo con Caicedo Omar, en La Guajira se debe aprovechar la energía solar y la eólica —­astro rey y el viento, perennes en la península— para resolver con tecnología la carencia de servicios públicos. “Soñemos con un país donde las energías limpias nos ayuden a solucionar problemas concretos. Esta región tiene un enorme potencial para aprovechar esos dos elementos”, anota.

     En su agenda de campaña, Caicedo Omar alista recorridos por Medellín-Antioquia, Sucre y Córdoba, para continuar posteriormente por el resto del territorio nacional.

     Quienes se han puesto ‘a la pata’ de la aspiración caribeña a la presidencia de la República, sostienen que ‘pisa con fuerza’ en el Caribe y eso forja catapulta hacia los anhelos de millones de colombianos que ya no quieren de “lo mismo. Ni caciquismos tradicionales, ni caudillismos anacrónicos, mucho menos delfinazgos”, dicen.

     “Vamos a trabajar muy duro para brindarles muchos beneficios a los sectores populares y no a las élites políticas y corruptas de siempre”, responde Caicedo Omar a ese optimismo generalizado y bien fundado en su región. “Seremos un modelo de gobierno diferente. En Colombia se tiene que generar empleo y crear muchos cupos en las universidades para que ningún joven se quede sin estudiar, además se debe realizar un proceso de modernización en el sistema hospitalario para que los más pobres no sean mal atendidos”, apuntó.

     No le da resquemor al escuchar de sus seguidores que en el Caribe está construyendo su fortín. Pero no para atrincherarse sino para fortalecerse. Sobre 1.500.000 firmas que aspira recoger en el Caribe —“de 350.000 a 400.000 en Barranquilla”, dice—, se forja fundamento para creer que del interior del país se pueden alcanzar entre 500.000 y 700.000 rubricas.

     “Se siente por todas partes. Estrenando paz, los colombianos aspiran a un cambio total en los modos de gobierno. Y Omar Eduardo Caicedo Omar es apto y está facultado, sobre experiencias de mando, eficacia y corrección de rumbos en la Universidad del Magdalena y el Distrito de Santa Marta, para ejecutar esa clase de gobierno que quieren los colombianos, no solo la clase popular sino muchos miembros de estratos superiores”, precisan voceros del movimiento Fuerza Ciudadana, que lidera el precandidato, joven y preparado. 

     “La gente debe recordar que vengo de la clase popular y he trabajado para ella, pero mi meta es trabajar para todos los colombianos, sin distingo de ninguna índole”, ha puntualizado Caicedo Omar, cuyas raíces, lo reiteramos, son guajiro-magdalenenses: su padre de Distracción, La Guajira, su madre de Aracataca, Magdalena.

La Guajira comienza a caminarle, con paso decidido, a la aspiración presidencial de un ciudadano con arraigo en la península. Este grupo lo rodeó a su paso por Riohacha, donde habló duro y pisó firme algunos callos.