Las martingalas políticas, ¿un obstáculo?

     La Región Caribe colombiana es la puerta de entrada a la América del Sur. “Por eso”, como señalara, hace algo más de un año, el doctor Bruc MacMaster, uno de los jalonadores de la idea de crear la Ciudad Caribe, “llegamos a la conclusión de que el Caribe es la región ideal para lograr que Colombia se vaya poniendo en el nuevo mapa del

 desarrollo mundial”.

     La idea central es forjar la unidad entre las tres capitales del norte colombiano, a lo que ha empezado a llamársele como Ciudad Caribe Colombia. El primer desafío que enfrentan sus promotores, en un territorio históricamente individualista, consiste en crear conciencia de unidad, pero para ello se vienen realizando diferentes tertulias y foros para lograr este objetivo. La primera etapa de esta unidad empezará con Cartagena, Barranquilla y Santa Marta “que es donde se genera la gran actividad económica con ventajas competitivas, y luego ampliaremos esa plataforma a toda la región, incluyendo San Andrés y el Urabá antioqueño, que también es parte del Caribe”.

Bruc MacMaster

     De antemano, los promotores de Ciudad Caribe Colombia saben de qué tamaño son los contratiempos con que se van a enfrentar. “El primero es la

corrupción, que se carcome todo lo que hacemos”, comenta MacMaster. “El conjunto del país percibe que esa lacra es peor en el Caribe que en el resto de Colombia. Es una vergüenza”. Otro problema gravísimo del Caribe es la ausencia de liderazgos efectivos y confiables. “La falta de compromiso con nosotros mismos es evidente. No hay líderes. Tenemos que asumir objetivos comunitarios”. La lucha que le espera a la Ciudad Caribe Colombia es larga y compleja. La pobreza y las inequidades sociales en el Caribe Colombiano son más hirientes que en el resto de la

nación.

     Está claro que la pobreza es la peor desgracia social del Caribe. Las estadísticas, que son frías y desalmadas, lo demuestran: en el año 2002, la falta de dinero entre los colombianos era del 50 por ciento y hoy, del 28 por ciento. Pero en el departamento del Magdalena ahora es del 48,1 y en Bolívar, del 39,9. Atlántico, al que mejor le va en toda la región, solo en el 2016 se puso en el mismo nivel nacional.

     El hacinamiento humano es otra confirmación elocuente de la pobreza: en este momento, el promedio nacional es de 3,7

habitantes por cada hogar, pero en el Caribe sube a 4,4. Lo cual, naturalmente, se refleja en las

Desarrollar el turismo, el medioambiente, la cultura, el entretenimiento, factor valioso de la nueva economía internacional, la ‘economía naranja’… Ha de asentarse en el triángulo Santa Marta-Barranquilla-Cartagena.

necesidades básicas insatisfechas que tiene la gente: en el promedio nacional son del 27,8 por ciento, pero en el Caribe llegan al 49 por ciento.

     Nada de lo que estamos soñando con la Ciudad Caribe Colombia será posible si no mejoramos estos indicadores, añade Bruc MacMaster. Él sabe que las martingalas políticas podrían ser un obstáculo para la Ciudad Caribe Colombia. “En el Caribe, con más fuerza que en el resto del país, la percepción de la gente es que los intereses políticos van por un lado y los intereses comunitarios van por otro. Eso hay que cambiarlo. Es la ciudadanía la única que puede hacer esa transformación de su dirigencia política”. Y nosotros decimos que ya viene una nueva oportunidad.

     Una clave fundamental para que progresen las regiones modernas es que las distancias entre sus ciudades no sean tan grandes. Ese es un aliado que tenemos en el Caribe. Entre Cartagena y Santa Marta, pasando por Barranquilla, hay el mismo trayecto que tiene en su área una ciudad como Los Ángeles. O como Miami, que es mejor ejemplo, porque también es Caribe y más cercana a nosotros. Pero con un Metro o un con un Tren Ligero esta

distancia se acortaría fácilmente.

     Otras ventajas existentes: el turismo, las áreas marinas y costeras, islas, ciénagas, humedales, bosques, manglares. “Sin desarrollo económico no habrá desarrollo social, añade MacMaster, porque las dos cosas van de la mano. Pero lo que la Ciudad Caribe Colombia tiene que hacer es dedicarse a la industria de la cultura”.

     Así es. Se trata de vender más en el mundo lo que produce Colombia entera, que haya más trabajo, menos pobreza, más educación. “Pero también hay que desarrollar el turismo, el medioambiente, la cultura, el entretenimiento. Ese es

“Empecemos a soñar con el día en que los niños colombianos no se mueran de hambre, como ocurre en La Guajira y en otros tantos departamentos colombianos”... La foto, tomada del blog Región Caribe, no puede hacer más gráfica de la pobreza.

uno de los factores más valiosos de la nueva economía internacional, la ‘economía naranja’, como la llaman ahora”. Se nota a leguas que Bruce

MacMaster tiene puestas todas sus ilusiones en ese proyecto. Sueña con los ojos abiertos. “Junto con ese progreso cultural, vendrá la seguridad alimentaria. No le quepa duda: el futuro del mundo será dominado por la comida y el agua. El poder, cuando la energía petrolera sea superada, lo tendrán quienes produzcan agua y alimentos. Ese será el factor que unirá a todos los ocho departamentos de la región con las tres primeras capitales de Ciudad Caribe Colombia”.

     Que quede claro, desde ahora, para este país lleno de maliciosos y desconfiados: no se trata solo de unir la costa Caribe. “Lo que queremos es empezar por la parte que está más cerca del mar… Y que el fenómeno de las regiones se vaya extendiendo por todo el país”, señala MacMaster. Ya es hora de ponernos a trabajar en serio en vez de seguir peleando tanto y en vez de seguir malbaratando nuestras energías, como ahora, dedicados día y noche a corear las peloteras polarizantes de los políticos nacionales. Empecemos con este nuevo sueño… Soñar no cuesta nada… De hacer el desarrollo por regiones se viene hablando hace mucho tiempo en Colombia, pero los intereses mezquinos de los políticos no han permitido que sea una realidad.   Es hora de empezar. Mientras llega la fecha, empecemos a soñar despierto con el día en que haya salud, equidad, justicia, empleo y educación para todos. Es decir, empecemos a soñar con el día en que los niños colombianos no se mueran de hambre, como ocurre en La Guajira y en otros tantos Departamentos...