Antes de que se me olvide...

     Todos conocemos personas que tienen problemas en su vida, pero sin embargo lucen felices todo el tiempo.

     Por otro lado, hay personas que parecen tenerlo todo: dinero, salud, buenas amistades y familia, pero aun así lucen infelices.

¿Qué es lo que hace que una persona sea feliz y otra infeliz?

     De acuerdo con estudios sicológicos recientes, el 50% de la felicidad es de origen genético, es decir que nacemos con cierta predisposición para actuar y sentir como personas.

     Esto significa que estamos ‘programados’ desde que nacemos para sentirnos de una determinada forma.

     Otro 10 % de la felicidad depende de las circunstancias. Si algo malo sucede, nos sentimos mal, y si algo bueno nos sucede, nos sentimos muy bien, por lo menos mientras está sucediendo.

     Curiosamente, investigaciones nos muestran que las personas, después de cierto tiempo, volvemos a nuestro pre-establecido nivel genético de felicidad.

     Pero quizás el más importante descubrimiento —y que, al saberlo, me motivó a escribir el presente artículo— es que el 40% de nuestros sentimientos están bajo nuestro control. O sea que nosotros podemos elegir, escoger cómo reaccionar de una manera determinada frente a las diferentes situaciones de nuestra vida. Por lo tanto, si el 40% de la felicidad está bajo nuestro control, ¿qué podemos hacer nosotros para sentirnos felices? Estudios recientes muestran que la gente feliz hace las siguientes cosas:

     *Establece y se concentra en metas. Si no sabemos a dónde queremos ir, cualquier avión o bus nos sirve. Yo tengo objetivos y metas y cómo lograrlas a un horizonte de 25 años. Por los almanaques que ya he cumplido y en la edad de la juventud acumulada en que me encuentro, solo mi Dios sabrá si las alcanzo, pero las tengo. ¡Y por eso me fajo diariamente con todas mis energías y entusiasmo!

     *Permanece saludable. Vive una vida sana en cuerpo y mente, ejercitándose, comiendo y bebiendo sanamente. Meditan, practican una espiritualidad. Yo hago una hora de ejercicios diario, caminando, montando bicicleta. Como y bebo sano. En el último año he rebajado 70 kilos sin cirugías ni dietas. Lo he logrado teniendo 

un plan de vida saludable. Practico yoga. Soy católico, apostólico y ¡barranquillero/miamense!

     Respetando tu derecho de practicar o no practicar una religión, y consciente de que del cielo solo cae la lluvia, te aconsejo que vivas una espiritualidad como te parezca. Si crees solo en la energía, entonces arrodíllate frente a tu TV, porque ¡es necesario manejar bien nuestra computadora mental!

     *Socializan y comparten con buenos amigos. Son felices hablando y trabajando con personas agradables. También muchos estudios muestran que la gente feliz tiende a tener más amigos. Por experiencia, sabemos que los amigos son importantes para nuestra felicidad y sobre todo cuando cambiamos de país —como en mi caso, cuando vine a USA dejando mis amigos desde la infancia allá en Barranquilla—, colegios, universidades y trabajos. Y aquí, por amigos me refiero a los amigos de ‘carne y hueso’. Aquí es aconsejable apagar el celular o la computadora.

     La gente chévere y amigable como mis amigos de Facebook u otras redes sociales no son iguales a mis amigos reales. Hay que hacer amigos de verdad. Por eso yo no rechazo una invitación cuando un compañero de mis clases del College, donde perfecciono mi inglés, me invita a la cafetería a tomar un café, y tampoco falto a las reuniones de profesionales, de grupos de voluntariados como YMCA, de grupos de mi ciudad de Pembroke Pines, de la asociación de condominio de mi barrio. No me pierdo de asistir a los cursos y eventos de la Asociación de Realtor de Miami y compañía de bienes y raíces. Ferias y congresos de empresarios. Asistiendo a todas estas partes conozco nuevas personas. Establezco nuevas relaciones personales. Por supuesto que yo sé que estas relaciones no son tan cálidas y cerradas como las de amigos y familiares de muchos años y de toda la vida. Las relaciones toman su tiempo. Lo que quiero resaltar es que al pertenecer a un grupo o interactuar con los demás me hace sentir confortable. Este tipo de relaciones son importantes para la felicidad porque me ayuda a sentirme conectado con personas afines y al sentirme así conectado me conduce a incrementar mi felicidad.

     *Participan en actividades agradables. Practican un deporte individual o en equipo, tocan un instrumento de música, oyen música,

tienen un pasatiempo o hobby. Yo toco teclados musicales y leo música. Estudio dibujo artístico. Voy al College a perfeccionar mi idioma y a aprender historia y cultura americana y asiática. Voy y animo a mi nieto Martín en sus partidos de fútbol categoría ‘Sub-6’ de mi barrio Silver Lakes. Escucho y comparto música de YouTube, desde Mozart hasta Dolcey Gutiérrez, desde Sinatra hasta Joe y el viejo Jecto Lavoe. «Quien no se detiene al escuchar el sonido de una nota musical no es digno de fiar», dijo el fan Betho.

     *Realizan significativos trabajos. Hoy en día hay que estar al día en trabajos que usan la tecnología. ¿Y ya cuál no? Arte, fotografía digital, afines al servicio personal y de la salud. Estamos en la era de la información y servicio

digital.

     *Muestran respeto por sí mismos y por los demás. Se aceptan cómo son, con sus carencias, pero también conocen sus potencialidades y se valoran. Tiene fuertes sentimientos de solidaridad por los que sufren y tiene problemas. Si algo falta hoy día es la solidaridad social. Hay tanto que hacer en voluntariados de niños, ancianos, jóvenes, adictos, hospitales, desamparados, etc. ¡Únete a uno de ellos! La mayoría de las personas queremos ser felices. Y vinimos al mundo para eso. La vida por supuesto no es siempre fácil, y es normal que algunas veces nos sintamos tristes como reacción ante situaciones importantes que cambian nuestras vidas cómo por ejemplo enfermedades, muertes u otra clase de pérdidas. Sin embargo, nosotros podemos y debemos tratar siempre de sentirnos lo mejor posible cuando tengamos problemas. Y a pesar de que es bueno saber que los factores genéticos juegan un grande e importante papel en cómo nos sentimos, es mucho lo que podemos hacer para incrementar nuestra oportunidad de ser felices.

     Finalmente, y antes de que se me olvide, yo tengo la plena

certeza de que todos podemos aprender a ser felices si así lo 

queremos. Es un mito eso de que “yo soy así y mis abuelos y mis papás también lo eran”. Ya sabemos que la felicidad la tenemos bajo nuestro control. Depende de tu actitud hacia el dinero, la salud, la edad, los amigos, la familia, la educación, el trabajo, los pasatiempos e intereses, Santos, Uribe, Maduro, Timochenko, Trump y Francisco.

     Yo soy responsable de mi infelicidad o felicidad. Tú eres lo que decides ser. Por eso a mi Ego, como en la canción mariachi, le digo todos los días, en mis fracasos pero también en mis éxitos: “Échame a mí la culpa de lo que hice y como me siento”.

     ¡Claro que podemos aprender a ser felices!

La felicidad la tenemos bajo nuestro control. Todo depende de la actitud que se auma ante el dinero, la salud, la edad, los amigos, la familia, la educación, el trabajo, los pasatiempos e intereses y en fin…