Cerca de un 11 por ciento de los alimentos que comemos quienes vivimos en los Estados Unidos proviene de restaurantes de comida rápida o fast food. Y la mayoría de los alimentos en tales restaurantes es la llamada ‘comida chatarra’ o ‘Junk food’: sodas o bebidas, gaseosas, malteadas, hamburguesas, perros calientes, papas fritas, entre otros. Alimentos nada saludables por su alto contenido de azúcar, sal y grasas.

     Por supuesto que en restaurantes de gran escala también encuentras alimentos con estos tres componentes no saludables. Cantidades de estudios en Google, Wikipedia, periódicos y revistas, nos muestran que el consumo de la comida chatarra está relacionado con uno de los más grandes problemas de salud pública no solo en los Estados Unidos sino en muchos países del mundo: el incremento de la obesidad. La gente que es obesa es aquella que está extremadamente en sobrepeso. Ellas pesan mínimo un 20 por ciento más de lo que deberían pesar por su tipo de cuerpo y estatura. Y una de las principales razones por las cuales la gente es obesa es porque ellos comen mucha comida rápida y chatarra. Para ponerlo bien simple, los estadounidenses y demás personas de otros países están muy gordos, y esto hace que ellos se enfermen. La obesidad causa algunas serias enfermedades, como las del corazón, la diabetes y algunas clases de cáncer. Todos sabemos muy bien que estas enfermedades no son una simple gripe, sino que incluso se llegan a controlar, nos pueden producir la muerte. Igualmente sabemos que la obesidad cuesta

bastante dinero por año en costos de cuidados en salud tanto para los países como para el bolsillo del que la padece y el de su familia.
     El cómo reducir y controlar la obesidad es hoy día moda. Alrededor de ella se mueve toda una multimillonaria industria que va desde alimentos, bebidas, ejercicios, equipos, cirugías, hasta los miles de libros, revistas, vídeos con recetas y consejos para adelgazar. Y aquí, amable lector, te confieso que hoy yo me estoy sumando a los escritores del tema por la sencilla razón de que hace exactamente un año y medio tomé la decisión de dejar de ser el súper obeso que era. Y como alcancé lograrlo exitosamente, he decidido, por petición de muchos amigos y familiares, contar mi propia experiencia y aprovechando la oportunidad hacerlo a través de este medio y con el estilo acostumbrado en mis escritos anteriores, mediante la combinación de la palabra escrita con imágenes, complementado con los links a los cuales la tecnología digital moderna permite acceder. Y va de cuento.

     Hace año y medio yo pesaba 340 libras, unos 155 kilos aproximadamente, por lo cual, de acuerdo con mi estatura y contextura, tenía un sobrepeso de 145 libras, unos 66 kilos. Hoy peso 200 libras, ¡140 libras o 65 kilos menos! En talla de camisa era ‘3XXXB’ y hoy mi talla es ‘L’. En pantalón era talla 54 y hoy soy talla 38. En zapatos, talla 14’ o 49’ y hoy mi talla es 12’ o 45’. Igualmente, hace un año mi salud no era sana. Ningún obeso está sano. Estuve al borde de ser diabético, me salvé milagrosamente de un infarto y hasta se me encendieron las alarmas de un ‘benigno’ comienzo de cáncer prostático. Hoy, después de haber reducido mi peso mediante dieta personalizada, ejercicio, control de estreses y sin cirugía alguna y de acuerdo el reciente examen preventivo de salud a que fui sometido, célula por célula —con el uso de lo último en tecnología médica estadounidense, aquí en USA, donde resido— los médicos me han dictaminado una salud 100% en todos los sistemas, motor y computadora instalados en mi carrocería modelo 1951.

     Yo siempre he gozado de excelente salud y desde mi adolescencia hasta el final de mi primera juventud practiqué deportes, bola’e trapo, fútbol y bailé bastante cumbia y salsa en mi natal Barranquilla, especialmente en cumbiambas y danzas en su fantástico Carnaval.

     Después de casarme hasta mi llegada a USA hace 15 años me mantuve ‘gordito’. Pero a consecuencia de un accidente en mi rodilla izquierda que me mantuvo inactivo durante dos largos y doloridos años y debido a los factores físicos y a los culturales de comida estadounidenses —aquí, hasta el agua lo engorda a uno literalmente pues le adicionan minerales y vitaminas— llegué al climax de sobrepeso corporal u obesidad.
     ¿Qué me llevó a tomar la decisión de bajar de peso?, me han preguntado. Y yo respondo: «El hecho de tocar fondo mi salud». Y esto ocurrió en mayo de 2016 en el barco crucero ‘Allure of the sea’, cuando viajaba y celebraba con mi esposa nuestro primer cuadragésimo segundo aniversario de matrimonio. A bordo del barco y a causa de mi obesidad se me alteraron mis sistemas gástrico e inmunológico y todos los niveles de mi salud se dispararon de forma

negativa por efectos secundarios combinados de alimentos y bebidas. Mira tú que caché: ¡casi muero en el crucero más lujoso y grande del mundo en su momento! Afortunadamente después de dos angustiosos días en el hospital del barco, todo mejoró. Y fue allí, pensando que amo mucho la bella vida a pesar de todas las dificultades y retos que nos prodiga, me dije: «ya basta de excesos si quieres vivir largamente».

     Y así comencé a elaborar un plan de vida saludable.

     Al regresar a Miami, me hice chequeos médicos. Y después de un análisis de mi ADN y demás complementarios, visité a una médica y nutricionista. Con ella establecí mis metas de salud para el corto y al largo plazo. A corto plazo —un año—, la meta fue la de no estar en sobrepeso, cosa que logré alcanzar a los 10 meses. Al largo plazo establecí como meta llegar a vivir mínimo 96 años, la esperanza de vida actualmente en USA, dado los avances médico-científicos y el control de enfermedades y además teniendo en cuenta mis antecedentes familiares de longevidad y salud. También me vinculé al gimnasio de YMCA de la ciudad de Pembroke Pines, del South Florida, al cual visitó diariamente para ejercitarme mediante bicicletas, máquinas y pesas estáticas durante una hora. Y soy todo un orgullo y ejemplo de la institución para la juventud y colegas asociados, a quienes estímulo periódicamente mediante charlas a las cuales me invitan a pronunciar. El principal motivo para que me mantenga viviendo un saludable estilo de vida es que yo amo intensamente a la vida y a mi familia y quiero estar vivo el día de la graduación de universidad tanto de mi nieto Martín, que acaba de cumplir 6 años, como de mi nueva nieta Ivanna, que llegará a este mundo en unos 5 meses. ¡Eso es lo que me hace cuidarme y vivir un plan de vida saludable y feliz!

     Por otro lado, mi vida ha tenido un cambio de 180 grados en todo sentido y salud. Y todo cuanto he aprendido en experiencias vividas en estos últimos 18 meses, trato de transmitírtelo en este escrito. Cada persona es diferente y yo no soy médico, ni nutricionista. Ni recomiendo nada a nadie, tampoco a ti que me lees, que las sigas. Y menos en este maravilloso país norteamericano de la libertad, país donde tú tienes el derecho de ser feliz y puedes comer y beber lo que te venga en gana.
En los collages fotográficos ilustrativos te muestro qué es lo que dejé de comer y de beber, y qué cómo y bebo actualmente.

     A continuación, escribo cinco pasos generales que he seguido y me han funcionado exitosamente para comer

saludablemente:

     Paso uno: ¡No sigas una dieta! Y menos la de moda. Como la de la piña o la de la luna o la de Perucho y… ¡a pasar hambre! Ojo escribí dieta y no una habitual, sana y controlada alimentación, que es como debe ser. Las personas que siguen esas mencionadas ‘dietas’ pierden peso mientras las cumplen, pero tan pronto las terminan no solo recuperan el peso que perdieron, sino que, por lo general, ganan peso adicional.
     Paso dos: Conviértete en un consumidor de alimentos de colores fuertes. Las frutas y vegetales brillantes y de colores fuertes son buenos especialmente para usted. Las frutas y vegetales de color verde, morado o púrpura, azul y el rojo oscuro son una buena escogencia de alimentos de buen sabor y nos dan bastante energía. Ejemplo de estos son el brócoli, espinaca, pepinos, mangos, fresas, uvas, remolachas, zanahorias, berenjenas, tomates, lechugas.
     Paso tres: Mide el tamaño de tus porciones usando platos y tasas pequeñas. Prueba el modelo de un plato saludable. Llena la mitad del plato con ensaladas o vegetales, un cuarto con una clase de proteína: pescado, marisco, granos, carne, huevos o pollo sin piel. En el cuarto restante, sírvete pan de grano entero o cereal, arroz preferiblemente integral, pasta o papas.
     Paso cuatro: Come tu comida más grande

al comenzar tu día. Así podrás quemar más calorías durante tus actividades que si comieras por la noche. Un bueno y saludable desayuno incluye fruta fresca y proteína: yogurt, huevos, queso cottage. Así como un buen carro necesita gasolina para moverse, tu cuerpo también necesita energía temprano en el día.
     Paso cinco: Se cuidadoso con las meriendas, no necesitas dejarlas. Solo escoge una saludable como frutos secos: maní, marañón, almendras, nuts, una zanahoria o ramita de apio crudos, un yogurt, una fruta, galletas de grano entero o integral.

     Otras más cosas que he aprendido y me ha llamado mucho la atención es acerca de lo que comúnmente se piensa de la alimentación estadounidense.
     Las hamburguesas y las papas fritas son conocidas por todo el mundo como la ‘comida típica norteamericana’. Pero cuando uno vive aquí en los Estados Unidos uno mira que los estadounidenses escogen muchas y diferentes dietas. Una prueba de esto es que gastan mucho tiempo pensando acerca de cómo y qué comerán. Ellos piensan que su tradicional dieta es mala para su salud y la de toda la nación. Como resultado de esto, uno mira tantas etiquetas y descripciones de los alimentos que puede terminar bien confundido. Las personas que vivimos en este país, adicionalmente a la llamada comida chatarra, tenemos las siguientes diferentes tipos de opciones adicionales de alimentos para elegir lo que vamos a comer:

     *Alimentos vegetarianos.
     *Alimentos vegan.
     *Alimentos bajos en grasa.
     *Alimentos orgánicos.
     *Alimentos libres de gluten.

     *Alimentos locales.
     *Alimentos vegetarianos (Vegetarian foods): son los alimentos que no contienen carne de ninguna clase de animal. La gente escoge una dieta vegetariana porque consideran que la carne no es buena para la salud o por razones éticas al considerar que las personas no deben matar por ninguna razón a los animales para alimentarse.
     *Alimentos Vegan (Vegan foods): son los alimentos que no solo no contienen carne de ninguna clase de animal sino lo que tiene que ver con ellos y sus derivados. No carne, pero tampoco leche, huevos, miel, mantequilla, yogurt, suero, queso. Los que siguen esta dieta vegans dicen que cuando un granjero obtiene la leche hiere a las vacas y cuando consigue huevos hiere a las gallinas. Además, creen que todos los animales sienten dolor, placer y amor. Por todo eso consideran que no es correcto comer animales o nada que tenga que ver con herirlos.
     *Alimento bajo en grasa (Low-Fat foods): son alimentos 

que tienen muy poca grasa, por ejemplo: mantequilla o aceite en ellos. Las personas que están tratando de perder peso o las que tienen una enfermedad en el corazón a menudo comen una dieta baja en grasa. Muchos estadounidenses están enfermos del corazón o están en sobrepeso corporal, por eso las dietas y los alimentos bajos en grasa son muy comunes en los Estados Unidos.
     *Alimentos orgánicos (Organic foods): son los alimentos que crecen sin pesticidas (químicos que matan insectos) o herbicidas (químicos que matan la maleza). También se encuentran aquí los alimentos no GMO (Alimentos plantas y animales que crecen naturalmente sin acelerarles su crecimiento mediante incorporación por lis científicos de proteínas de otros de otros animales sin cambiar de sabor y tamaño): las personas eligen los alimentos orgánicos pensando que estos son mejores para su salud como también para la comunidad o entorno.
     *Alimentos libres de gluten (Gluten-free): son alimentos que no contienen una proteína llamada gluten y que se encuentran en las gramíneas
especialmente en el trigo y que ayuda a que el pan crezca.Las personas que siguen una dieta libre de gluten son alérgicas al gluten y padecen fuertes dolores estomacales si lo comen.
     *Alimentos Locales (Local foods): son los alimentos que crecen en menos de 100 millas, a unos 160 kilómetros de donde uno vive. Los alimentos locales son generalmente muy frescos. Sus consumidores consideran que comprarlos favorece a los agricultores y negocios cercanos a su localidad. Y además ayuda a cuidar el medio ambiente. No quieren comer alimentos que deben viajar desde muy lejos en camiones, barcos y aviones porque usan mucha gasolina que causa polución.
     Bajar de peso como bien lo has visto no es solo seguir una dieta de moda. Es todo un plan integral de vida saludable de alimentación, ejercicio y control mental que tranquilice tu estrés y no te conduzca a la ansiedad ni a comer en exceso. Búscate, para controlar tu estrés, un buen hobby, duerme bien, toma vacaciones, practica yoga, busca la espiritualidad, descansa bien tu trabajo, planifica tu vida. En otras palabras controla tu estrés y vive un saludable estilo de vida.

     Finalmente a continuación te dejo estos links que te servirán de ayuda como a mí: cosas que no debes comer en el desayuno:
http://www.msn.com/es-us/salud/nutricion/los-37-peores-h%C3%A1bitos-del-desayuno-para-tu-cintura/ss-AArgbnF?ocid=spartandhp#image=3
     Alimentos para quemar grasa:
http://www.msn.com/es-us/salud/nutricion/20-alimentos-que-queman-grasas/ss-BBAWuNs?ocid=spartandhp
     Alimentos que dan energía :
http://www.msn.com/es-us/estilo-de-vida/estilo/5-alimentos-que-te-dar%C3%A1n-m%C3%A1s-energ%C3%ADa/ar-AAqRrzb?ocid=spartandhp
     ¡Gracias!
     Posdata 1: Este escrito va dedicado especialmente a todos mis familiares y amigos que me pidieron lo hiciera. A lo mejor me animo y escribo un libro.
     Posdata 2: Mi eterno agradecimiento a la Dra. Dolly, mi médica y nutricionista que me orientó y continúa motivándome y controlando mi dieta.
     Posdata 3: A mi familia primaria: Yadi, mi linda y bella esposa, Silvy, Rubén, Jaime Enrique, Adelaida, mis hijos, y a Martín e Ivanna, mis nietos, sin su apoyo y motivación no hubiera aprendido a vivir viviendo esta ¡Vida Bella!