Septiembre: un mes muy especial...

     Abel Rivera García nació en Santa Marta, Colombia, en el año de 1953; con ancestro paterno de estirpe y tradición en Tenerife, Magdalena, y ancestro materno de estirpe y tradición en Fonseca, La Guajira; terruños que también ha considerado como sus patrias chicas, y a los que al igual que a Santa Marta, ha deparado un gran cariño, apego y pasión, al punto que han sido inspiración de varios de sus bellos poemas. Es Ingeniero Pesquero 

de profesión y especializado en Ciencias ambientales demócrata, libre pensador, libertario y con profundo sentimiento de responsabilidad social y familiar. Amante del arte en todas sus manifestaciones, principalmente la literatura, poesía y canto lírico. Interesado en la historia de los pueblos, tradiciones y culturas étnicas. Admirador de la obra poética de Francisco De Quevedo, Alfonso Camín, Julio Flores, e indudablemente de su padre, el poeta Abel Rivera Ramos, y de la narrativa de Gabriel García Márquez y Frank Kafka. Autor de más de un centenar de poesías y algunos pocos cuentos, su obra poética han sido amplia e intermitentemente publicadas en casi todos los diarios y revistas locales y regionales del Caribe colombiano, como entusiastas colaboraciones de gran aceptación por el público. Riveras de versos es su primer poemario que fue publicado a finales del año 2016.  

     Ha sido ganador del primer Concurso Iberoamericano de Poesía por la Paz en el año 2016, auspiciado por la revista de artes y letras La Lupa Cultural de Buenos Aires, Argentina y recientemente fue galardonado con un Diploma de Reconocimiento y Honor como “Ingeniero Pesquero Destacado Laboralmente y en el Campo de las Letras en lo Regional, nacional e Internacional”, por la Facultad de Ingeniería de la Universidad del Magdalena en el año 2017.

     A petición nuestra, con motivo del mes del Amor y la Amistad, Abel Rivera García nos regala estos ocho poemas que encierran, entre otras motivaciones, amor con dolor y emociones de viajes… ¡Viajes inspiradores!:

 

Mil veces tentado he estado por llamarte,
y preguntarte el porqué de tu desdén ahora;
si ya no quieres verme ni sentirme, ni oírme siquiera
cuando, ¡Viva Dios!, apenas ayer gozabas mis poemas
que inspiraban tu gracia y tu belleza inmarchitable.
¿Por qué? ¿Por qué, infame inquina,
esta vez tan hondo me has herido,
apartándome así de tu mirada,
que ha sido para mí, iluso amante,
dulce miel que, en cruel verano,
apenas moja el borde de mis labios,
con ese amor que hoy solo existe,
profundo en mi mente delirante?
¡Oh! Maleficencia insana,

¡Oh! Perversa enemistad,
que borran tu luz sobre mis ojos.
¡Dejadme en paz!, zorrillas redomadas,
que laceran mis valores más preciados:
¡Mi ilusión, mi integridad y mi honradez!

Santa Marta, julio 26 de 2013

¡Ven, nieto mío! Toma de mis manos, la más fulgurante estrella,

que iluminará por siempre la senda de tu vital existencia,

bajo la más intensa lluvia de coloridas flores y aromas celestiales.

¡Ven, nieto mío! Tras esa estela indeleble de esperanzas,

desarrollo y paz en una nueva Colombia; con la cual,

tu bisabuelo, al verte ya nacido y en el seno familiar,

marcó sobre el claro azul de tu cielo en alabanza

con su tinta deslumbrante de coraje, arte y dignidad.

¡Ven, nieto mío! Para que, a lo largo de tu novel vida,

recorras el infinito camino de amor y armonía,

que ya los colombianos pactamos con alegría,

entre la sangre de sufridas generaciones perdidas,

tras un mundo nuevo y justo, para ti y para todos.

¡Ven, nieto mío! Que, con tu feliz arribo,

mi añejo corazón palpita de emoción

al ritmo de mis largos años y mi amor por ti;

serás por siempre mi elixir de vida y felicidad,

hasta que la parca, la inexorable partida al más allá,

señale con sus dedos mi último día de vida terrenal.

¿Cuánto no daría o haría por ti, nieto mío,

para que este mundo sea para ti un edén?

¡Lo daría todo!, ¡todo lo mío, nieto mío, hijo mío!

¡Bienvenido a la vida, FUAD ABEL!

Santa Marta, abril 30 de 2017

Crece el ciclón, y en su endemoniado viaje,

se va… se va la tierra que sostiene al pueblo,

arrasando cultivos, ganados y casas.

¡Maldita turbulencia! ¡Huracán despiadado!

Rayos y truenos te anuncian, aciago meteoro,

insensata carcoma hambrienta,

insaciable comején que al inmenso mar

al nuboso cúmulo y al frondífero bosque

hincados y suplicantes pones a tus pies,

y a su majestad Natura, destrozas sin piedad.

Sin mesura socavas diques y taludes,

derruyes compuertas, muros y represas,

cárcavas y deslaves en el llano y en la sierra

produces con los pasos de tu danza infernal.

Eres el mensajero de Hades, precursor de desgracias,

hermano de los inicuos Ker, Eolo y Tánatos,

que nada te conmueve, desgraciado:

ni el llanto de madres y niños en pavorida fuga,

ni el rumor de las almas ya difuntas,

profanadas por ti en su postrera morada;

ni el doloroso clamor de un pueblo sin amparo

que allá, a lo lejos, arraiga una esperanza

de paz, dignidad, sosiego y desarrollo.

Santa Marta, septiembre de 2017

Aun cuando fue un paso fugaz de turista,

imperecedero me ha de ser tu festivo ambiente,

¡Oh! gema de la Campania italiana!

¡Ínsula encantada que coronas el golfo de Nápoles!

Inolvidable lar de ensueños y encantos.

Te ves siempre despierta y muy festiva.

De callecitas empedradas y bellos jardines

de dalias, palmeras, petunias, pinos, cipreses,

y bellas buganvillas de inflorescencias multicolores.

Desde la rada de Marina Grande

hasta las atalayas de Anacapri,

bien pareces una gran colmena de oro

donde la “dulce vita” se impone.

Con tres copas de tu espirituoso limoncello

paréceme que hasta las rocas y los riscos

te cantan bellas arias napolitanas.

De las urbes bellas del mundo,

eres un hito que haces del vivir:

algo exquisito, algo habitual, nada fortuito.

No son tus playas ni tus riscos

ni tus abruptos farallones,

ni tus fantásticos acantilados albos,

los que marcan tu singular belleza:

es la eterna fiesta internacional

en que pareces tan inmersa,

más la danza que ejecutan tus residentes,

turistas y viajeros caminantes;

y el gozo social, la alegría que trasciende las tabernas;

tu mar azul, tus playas de gravas coloridas

y el desparpajo de las bellas bañistas.

 ¡Yo si vuelvo a Capri!

Santa Marta, septiembre 8 de 2017

Sentado sobre la base de la Torre Eiffel

mujeres de mil razas veo a mi alrededor.

¡Hermoso cuadro del divino pincel!

¡Maravilloso pintor es El Creador!

Con yines, velos, pañoletas y turbantes,

diversidad que Dios nos quiso ofrecer

y mostrar airosas con flores por doquier,

cual multicolor jardín, edénico y fascinante.

Un contoneo de caderas, un alegre saltito

un coqueto parpadeo y una sonora risa, 

en esa ensoñación absorto gravito,

cuando el fresco de la primaveral brisa

me levanta del sueño en que dormito,

y justo la guía turística nos grita: ¡daos prisa!

Santa Marta, septiembre 6 de 2017

 

Lo veo venir en medio de la calzada

con paso quedo empuja su carriola vieja,

repleta al tope de papeles y cartones,

mirando atento a todas direcciones

y la cruz de la miseria en su rostro reflejada.

¡Cuánta humildad sin una queja!

Hoy por la mañana, le vi pasar silbando,

bella tonada que hace que vuelva mi atención,

pregúntole, ¿dígame, cuál es la razón?

¿Por qué de su alegría y de su entusiasmo?

Me contestó: ¡mi Dios me está ayudando!

Del monte regresó mi hijo; ¡hoy saldré de este marasmo!

 

Santa Marta, septiembre 12 de 2017

Mas allá de su belleza

existe la inteligente mujer

que es un placer conocer

para apreciar su grandeza.

Bello rostro de terneza floral

y mirada dulce de odalisca,

cual más hermosa morisca

con su gracia natural.

En sus ojos grandes cautivantes

reflejarme en ellos quisiera

y escrutar sus pensamientos,

siquiera por breve instante.

¡Y por sus besos cuanto diera

para quedar sin alientos!

 

Santa marta, junio 21 de 2017

 

¡Espera!  ¡Espera un poco, chalupero!

Mi amada viene ya por el callejón

me embarga una cruel desolación

pues, yo sin ella me muero.

En la barca “El Negrito José

hoy se va para Barranquilla

y comienza mi pesadilla;

con un adiós y su imagen,

muy triste me quedaré.

Por lo que más quiero, te juro

que yo esperaré por ti,

solo, en la tierra en que nací

de eso estaré seguro

 

Santa Marta, enero 5 de 2015