De Marketing Político y estrategias

     Lo más conocido y visible de nuestro trabajo profesional es lo que usualmente se llama ‘campaña de aire”’, es decir, la parte de la campaña electoral que se apoya en los medios de difusión, prensa, radio y televisión. Esa actividad es la que tiene más fama, más notoriedad y un perfil público más alto. Esto funciona muy bien, además, con candidatos con mucho carisma y arrastre popular, y estamos hablando de Obama, Uribe, Sergio Fajardo, Jorge Robledo, Alex Char o Claudia López… Pero si usted no es ninguno de ellos, despierte e invierta en una buena campaña de Tierra.

     El éxito de una campaña electoral, sin embargo, se basa en un equilibrio eficiente entre campaña de aire y campaña de tierra. Llamamos campaña de tierra a la que se hace recorriendo el terreno correspondiente a una

empresa electoral: pueblos, barrios, calles, visitas casa por casa, contacto cara a cara entre el candidato y el elector en persona.

     Para el éxito de una campaña electoral es esencial contar con una buena campaña de aire y una buena campaña de tierra. Las dos son imprescindibles para ganar una elección. Es comparable a la importancia estratégica que tienen, en un escenario de guerra, en un ejército, las fuerzas de aire y las fuerzas de tierra. Las fuerzas de aire solas no pueden ganar una guerra. Necesitan de la infantería para ocupar efectivamente los espacios. Por el contrario, las fuerzas de tierra solas, sin el apoyo de la aviación, se enfrentan a una resistencia demoledora.

     De la misma manera, la publicidad en medios masivos ‘ablanda’ a los electores, los motiva, les da una opinión favorable de los candidatos que se promueven en televisión o radio, pero para llegar al voto efectivo de esas personas hay que administrar el voto, consolidarlo, hacer de la intención de voto, voto real: pasar de la simple simpatía a marcar en el tarjetón e introducir el voto marcado en la urna. Eso es lo que se hace con el contacto cara a cara. La campaña de tierra es la que pone en acción a los electores. La campaña de tierra es una campaña de movilización.

     Parte de nuestro trabajo es capacitar a los equipos de campaña en las mejores técnicas para llevar adelante una perfecta campaña de tierra. Queremos dejar aquí, algunos consejos prácticos para cuidar la administración del voto y la movilización.

     Una buena campaña de tierra necesita de tres componentes básicos: organización, descentralización y contacto directo. La organización sirve para dar un máximo de eficiencia a la tarea de campaña. La descentralización multiplica la eficacia del trabajo, el contacto directo es el procedimiento de comunicación y de persuasión entre el candidato o partido y los electores.

     Un buen planteo de trabajo de tierra genera una organización piramidal. En el vértice, el candidato, hacia abajo ramificaciones cada vez más finas. Un responsable por zona, por debajo de él un responsable de barrio, hasta llegar a un responsable de cada manzana en cada barrio.

     Las estrategias a trabajar para consolidar la campaña de tierra son:

          *Una caracterización de hogares.

          *Tiempos definidos de trabajo en terreno (Cronograma de Actividades).

          *Equipo capaz y entregado a las actividades diarias.

          *Una presentación acertada con un mensaje directo y convincente.

LOS OBJETIVOS DE LA CAMPAÑA DE TIERRA: COMUNICACIÓN, PERSUASIÓN, MOVILIZACIÓN

     La campaña de tierra sirve en principio para comunicar el mensaje de la campaña, directamente, cara a cara. Esa comunicación es muy efectiva, sobre todo cuando la hace el candidato en persona. El elector, ya sensibilizado por una buena campaña de aire, en los medios de difusión, termina de convencerse por la argumentación directa de nuestro candidato o de nuestros dirigentes.

     La campaña de aire y la campaña de tierra generan un efecto de pinza que decide al elector a votar por nosotros. Cuando esto sucede, el paso siguiente es asegurar su movilización el día de la elección. Quienes manifiestan su inclinación a votar por nosotros deben ser registrados en nuestras carpetas y el día de la elección, temprano, los vamos a buscar para llevarlos a votar.

     En muchos países está prohibido llevar a las personas a votar. De todas maneras, una campaña efectiva puede ser todo menos inocente. Toda buena campaña, como todo buen competidor, debe asumir el desafío de jugar al borde del reglamento.

     Nuestra tarea es ganar elecciones. Para eso utilizamos todas las herramientas que tenemos a disposición. Una parte del trabajo consiste en realizar spots de televisión que seducen y emocionan, otra parte es identificar al elector, convencerlo y movilizarlo el día de la elección. Una campaña es un mecanismo con muchas piezas. La victoria y nuestro prestigio profesional nos exigen que todas estén en su lugar y que funcionen a la perfección.

     Miguel Maldonado Martínez

     Hace varias semanas se conoció la noticia de Luis Gustavo Moreno, ex director de la Unidad de Anticorrupción de la Fiscalía General de la Nación, ahora capturado por la Fiscalía para ser extraditado a Estados Unidos. Se le acusa de recibir US$10.000 del exgobernador de Córdoba Alejandro Lyons, quien actualmente se encuentra en un acuerdo de cooperación con la justicia, entre otras cosas por el desfalco del departamento en el manejo de regalías.

     “En este acuerdo de cooperación, la Fiscalía colombiana informó a las autoridades de EE.UU. que a ese país viajaba el entonces fiscal Luis Gustavo Moreno para reunirse con Lyons. La DEA le entregó al ex gobernador un paquete de dólares marcados que recibió Moreno y que se convirtió en prueba importante para demostrar sus acciones corruptas, que incluían engavetar procesos, demorarlos, impedir la acción de la justicia en casos de corrupción” (Caracol Radio).

     En principio las autoridades estadounidenses estaban colaborando para la recopilación de pruebas en su contra, sin embargo, al ver esta acción delictiva tan contundente, ahora es acusado en Estados Unidos por el delito de lavados de activos y en Colombia por concusión.

     Moreno asesoró de igual manera la Comisión de Investigación y Acusación de la Cámara de Representantes, donde fue contratado con el objetivo de prestar servicios profesionales para el acompañamiento de los procesos disciplinarios desarrollados por esta comisión. Allí tuvo acceso a información de investigaciones sumamente delicadas en contra de funcionarios públicos como el fiscal Eduardo Montealegre, Jorge Iván Palacio y Jorge Pretelt, además de ser asesor en el estudio del expediente del actual presidente Juan Manuel Santos y de haber trabajado con el exalcalde de Buenaventura Bartolo Valencia, quien se encuentra en la cárcel por irregularidades en contratos para la educación en ese municipio.

     Es difícil entender cómo una persona con tales antecedentes fue escogido para velar por la transparencia oficial del país. Un país donde debe primar el interés de los ciudadanos para así cubrir sus necesidades y no desangrarlo para agudizar la situación actual. Es momento de intensificar la meritocracia, aumentar la veeduría de los funcionarios públicos ya que paradojas como estas no pueden volver a ocurrir.

Marta Lucía Ramírez