Historia real y fantástica de ‘la tierra de la alegría’

     Regresamos a Curramba la bella, en 1968, a la tierra de puertas abiertas. Siempre eran las casas con las puertas de par en par por la familiaridad con el vecino, por el calor (humano), la seguridad, bonhomía y honradez de la ciudad sin malicia en esa época dorada. En aquellos días no se usaban cerraduras y menos candados, los portones

los  aseguraban con un palo cualquiera llamado tranca. Su gente, con una sonrisa enorme, te saludaba. Cuando hablaban pensaba que… ‘me están gritando’, pero no, así tratan ellos.

     Ellos hablan de tú como si nos conocieran de hace muchos años, se ríen a carcajadas, abrazan, maman gallo si damos papaya… Serán nuestros incondicionales amigos que hablaban tan rápido, con lenguaje extraño, que necesitábamos un intérprete. No son confianzudos sino cariñosos.

     En un fin de semana en cualquier calle encontrábamos una fiesta. No debía ser día del famoso Carnaval, cualquier excusa es un buen motivo. En una tarima improvisada una multitud espontánea bailaban al ritmo de instrumentos como tamboras, maracas y flautas de millo, o con un potente picó; aparatos de sonido con bafles inmensos, de grande como un chifonier, pintados con motivos resaltantes, en colores fosforescentes, su sonido retumba por varias cuadras a la redonda. El entusiasmo se reparte a todo el mundo. Son felices bañándose en maicena y tirándola a diestra y siniestra entre compañeros, o no importa si es desconocido. Viven al pendiente de Junior, las verbenas (fiestas en la vía pública los fines de semana), su gente comparte estimulante confianza.

     Al tomar un taxi para ir a casa de un amigo de papá donde nos hospedaríamos, el conductor, coloquialmente nos narró sus vivencias como si fuéramos viejos y entrañables conocidos: en solo quince minutos describió su vida con miles de apuntes chistosos de su hogar, compadres y suegros. Las personas, con gran desenvolvimiento, cuentan su diario vivir. Allí era muy fácil pescar una crónica en cualquier esquina. Entendí por qué mi padre adoraba esa

localidad.

     Sus calles, vestidas de multitud de colores que la enseñoreaban como la capital de la felicidad. En su gente se veía ese no sé qué típico del barranquillero mamagallista y buena gente, que a todo le saca el chiste en cuestión de segundos. Enamorados, piroperos, con infinidad de versos que enloquecen y enamoran a la chica más seria y difícil. Su hablar es franco con términos como: «ajá… ah ñoñi… bacano…

boquineto… espantajopo… culicagao… eche… enguayabao… fría… floripondio… huepajé… iraaaaa, liso… viejo-man… mondao… tronco… muñeca’e burro… nojoda… pajarilla, que vá» y muchos términos más con los que se completa un diccionario de términos coloquiales costeños, muy extenso, y bueno para estudiar y poder entender ese ‘hablao del bacán caribeño colombiano’.

     En pre carnaval no es que en Barranquilla se pasen dos o tres meses sin ir a trabajar. No todos los días son de fiesta ni todos los días se bebe, ni pasan ahogados de borrachera en borrachera todo enero, febrero y marzo… ¡No!

     Realmente son 4 días oficiales de Carnaval, que siempre son sábado, domingo, lunes y martes. El martes de Carnaval siempre es un día antes del miércoles de ceniza y es por esto que la fecha del Carnaval nunca es fija, Depende de la Semana Santa. Antes de esos 4 días, es pre-carnaval, durante el cual hay eventos y desfiles como el de La Guacherna, pero normalmente son los fines de semana. De resto se trabaja normal, todo está en funcionamiento como cualquier otro día del año. Entonces no, no son unos flojos, ni que pasen todos los días de fiesta en fiesta.

     El carnaval es el mayor tesoro de esa puerta de oro. Se transmite de generación

en generación. Es la más hermosa reunión de colores y sentimientos, de buena amistad, razas, leyendas, de la alegría costeña con ritmos musicales como la cumbia, el garabato, el mapalé, el son del negro, el vallenato. Todos estos se mezclan en todas las calles de Barranquilla pa’bailar y compartir desbordado placer.

     En las festividades ¡carnavalearás! La gente vestida con disfraces asemejando diferentes personajes, héroes, monstruos: el personaje de moda en caricaturas folclóricas, dando rienda suelta a la creatividad. Durante los cuatro días de Carnaval se hacen varios desfiles: la Guacherna, la famosa Batalla de Flores, la Gran Parada… Durante la famosa batalla de flores desfilan en camiones, disfrazados completamente llevando grandes adornos alusivos a algún tema de moda. A estos vehículos, adornados con ensueños, se les llama carrozas y en ellas se transportan reinas primorosas, todas unas beldades de varias partes del país y otras extranjeras, invitadas especiales que adornan la festividad más vistosa de la linda Colombia.

     Siempre mamá me disfrazaba de ‘El pájaro loco’, porque era fácil que se me parara el cabello con gomina, con una nariz plástica de pájaro que vendían en él LEY. Con una camisa y pantalón azul, más guantes blancos y una pañoleta envuelta en el cuello quedaba idéntico a mi gran amigo de las tiras cómicas.

     La Batalla de Flores nace de la idea de festejar el final de La Guerra de los Mil Días en 1903.

La primera Batalla de Flores se describe como un juego en el cual dos grupos de hombres se enfrentaban ‘disparándose’ serpentinas, flores naturales y perfumes, como celebración.

     Por eso, desde las carrozas, las reinas lanzan al público miles de flores por todo el recorrido del desfile. No importa el sol ni el calor. Los múltiples coloridos, las sinfonías musicales carnavaleras de sus bandas típicas y una veintena de comparsas —o un poco más— con diversos atuendos coloridos, bailando y desfilando, captan el interés del público, que queda absorto, viendo tantas maravillas que impactan. La cultura hace que todo sea en el más

completo orden.

CONGO

     Danza típica del Carnaval, compuesta por parejas de hombres que en su cabeza llevan un turbante alto, decorado con una trenza y flores artificiales. De la parte de atrás sale una cola larga de tela que llega a los talones y está decorada con cintas, lazos, lentejuelas, encajes y otros elementos. Usan gafas oscuras, un machete hecho con madera, babero y capa.

CONGO DE ORO

     Máximo galardón de las festividades. Premio que se le da a los mejores grupos folclóricos y a las mejores orquestas participantes en distintos eventos

oficiales del Carnaval de Barranquilla, como el famoso Festival de Orquestas.

MONOCUCO

     Disfraz que consiste en una bata de colores, una capucha y una máscara. Nace de los bailes europeos en la época de la colonia. Las personas asistían elegantes y para no ser identificados se cubrían la cara con máscaras llamativas. En Barranquilla nace de la idea de burlarse de la gente durante la fiesta. Su varita y anonimato permite que moleste a todo el que se atraviesa en su camino. Este disfraz, convertido en comparsa, es súper famoso en La Guacherna. Si

llegan a ir, se darán cuenta de que habrá ‘ríos de monocucos’.

COMPARSA

     Son agrupaciones de baile que se inspiran en disfraces, danzas y costumbres de tradición popular, con coreografía especial, acompañada de música tradicional del Caribe colombiano o en el caso de las comparsas de fantasía, música bailable extranjera. El diseño del vestuario es libre y acorde con la temática escogida.

MARIMONDA

     Disfraz creado para ridiculizar e incomodar a la ‘alta sociedad’. Esta gente se vacila hasta al presidente de la República. Simboliza al tipo jocoso y ‘mamador de gallo’. Usan una máscara

con nariz larga y enormes círculos a manera de ojos, que hacen una figura connotativa al miembro masculino; además, porta grandes orejas como de elefante, el saco y el pantalón al revés con colores escandalosos y un ‘Pea-pea’: Pito ensordecedor que suena como una flatulencia.

LETANÍAS

     Son notas de críticas humorísticas en forma de rezo. Las hay políticas, sobre chismes del barrio, subidas de tono, en las cuales no queda títere con cabeza, incluidos presidentes. Es una forma de verso de siete sílabas y sugiere una parodia de los rezos de la iglesia con responsorial. Hacen públicos los secretos a voces. Las letanías son ‘declamadas’ por grupos de carnaval que recitan versos sin coreografía, vestidos de toga o una túnica, sin acompañamiento musical, en las que un solista lee los versos que lleva en un libro y a su alrededor los miembros del coro complementan la ironía en forma responsorial. 

GARABATO

     Danza que simboliza la lucha entre la vida y la muerte. Conformada por parejas de hombres y mujeres y un bailarín disfrazado de la muerte con un trinche largo y reluciente. En algún momento de la coreografía se incluye un teatro popular en el que el director (Líder de la danza) lucha contra la muerte.

JOSELITO CARNAVAL

     El día martes es el último día de la festividad. Se simboliza teatralmente un funeral, en una tabla o en un cofre mortuorio de cartón o real. Cargan al supuesto Joselito Carnaval, quien deja muchas viudas barrigonas, disfrazadas con barrigas de trapo que imitan llorar, y varios supuestos hijos por su vida licenciosa durante esos cuatro días de jolgorio. Se supone que él gozo el Carnaval de principio a fin sin aparecerse por su casa durante esos días; con maicena por toda su ropa, borracho y bailando hasta que el cuerpo aguante. El martes lo encuentran inconsciente, creyéndolo muerto. Lo desfilan por los alrededores de varios barrios solicitando dinero para el funeral, plata que luego emplean para seguir la parranda. Al final del show, ‘Joselito’ despierta gritando: “No estaba muerto, estaba de parranda”. Él es el alma de la alegría sin fin de esa gran fiesta multicultural del pueblo más amable del planeta: Barranquilla y toda la costa norte colombiana.

“Cuenta la historia que, en una borrachera, Nicolás Ariza un cochero de principios del siglo XX, no despertaba, la gente lo guardó en un ataúd y lo pasearon por el centro de la población”, explica Mariano Candela, docente investigador de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad del Atlántico.

A BARRANQUILLA SE LE HA LLAMADO:

     La Arenosa: es denominada así por el presidente de la República de la Nueva Granada Tomás Cipriano de Mosquera durante su estancia en 1849. Para entonces, la arena era característica barranquillera. Y cuando llegaba diciembre con su ventolera, mujer, ráfagas de arena cegaban a la gente.

     Pórtico Dorado de la República: en 1921, el presidente Marco Fidel Suárez denomina así a Barranquilla al inaugurar el edificio de la administración de la Aduana en reconocimiento

de su importancia económica desde fines del siglo XIX, de ser la ciudad pionera en la aviación comercial en América Latina. Esta población fue el punto de introducción de nuevos adelantos al país como el teléfono, así como de varios deportes y de corrientes de inmigrantes.

     Puerta de Oro de Colombia: en 1946, al inaugurar loa V Juego Centroamericanos y el Caribe, el presidente Mariano Ospina Pérez pronunció uno de los apelativos más utilizados para referirse a Barranquilla.

     Curramba, la Bella: pronunciación inversa de las sílabas de la abreviatura Barranq. (Q-rran-ba) que utilizaba el periodista barranquillero Juan Eugenio Cañavera en Bogotá a mediados del siglo XX. El apéndice ‘La bella’ le fue asignado por el también periodista barranquillero Roger Araújo como contrapeso al tinte peyorativo que tenía Curramba en un principio.

 De Curramba se deriva el gentilicio popular ‘currambero’.

     Ciudad de los Brazos Abiertos: llamada así por el pensador Agustín Nieto Caballero.

     Faro de América: denominada por Enrique Ancízar, presidente de la Sociedad Colombiana de Agricultura

     Edgar Awad Virviescas

     Escrito con cariño… Te esperamos con los brazos abiertos

     Desde la alegre Barranquilla, Colombia tierra de gente linda.

     Julio de 2017.

     Bibliografia: El Heraldo - El Tiempo – Semana - La Web.