Antes de que se me olvide...

     Primero que todo, y para evitar equívocos, precisemos. Fraude es la acción contraria a la verdad y a la rectitud, que perjudica a la persona contra quien se comete... Estafar es pedir o sacar dinero o cosas de valor con artificios y engaños, y con ánimo de no pagar... Falsificar es falsear o adulterar algo, fabricar algo falso o falto de ley.

     Confieso que no tenía definido un tema para escribir en mi celular y así colaborar esta semana con El Muelle Caribe. Pero gracias a que aún existe prensa libre y no comprometida en este mundo historial, se me ‘encendió el bombillo, ¡eureka!, cuando leí, en la semana que acaba de pasar, los titulares y contenidos de las noticias mundiales:

     *‘Los Papeles del paraíso’. Que me dejo atónito cuando supe el nombre de las empresas propietarias de empresas filiales que operan en paraísos fiscales, y también de los millonarios, reyes, presidentes, artistas y notables del mundo que aparecen en el escándalo mundial que generó los Papeles del Paraíso. Aquí puedes leer The New York Times en Español sobre esta noticia bomba:
https://www.facebook.com/permalink.php?story_fbid=2037651223137479&id=100006778621924
https://www.facebook.com/permalink.php?story_fbid=2037865356449399&id=100006778621924
     *Un médico fue sentenciado a 48 meses de prisión, a un año de libertad supervisada, y se le ordenó restituir $2.1 millones de dólares por su participación en un multimillonario esquema de fraude y de lavado de dinero para presentar falsos formularios de reclamación a seguros y a programas de beneficios de atención médica, dijo el jueves la Fiscalía Federal del distrito sur de Florida.

     *Estafada una anciana en Miami. Aquí puedes leer la noticia en el New Herald en Español:
https://www.facebook.com/permalink.php?story_fbid=20381qQ61336419801&id=100006778621924

     *Un importante funcionario público en Colombia justificó haber incluido en su hoja de vida títulos universitarios jamás obtenidos por él, argumentando que como tenía mala escritura, le pidió ayuda a su esposa para que ella se la hiciera y, desafortunadamente, ¡ella se equivocó!
     Yo sé que una golondrina no hace verano, y el mundo continuará igual sin mi insignificante opinión. Pero para tranquilizar mi conciencia y no reprocharme a mí mismo por ‘no hacer nada’ en estos tiempos de tanta podredumbre fraudulenta, decidí por lo tanto investigar y escribir sobre el tema del Fraude y cómo protegernos, tú —perdona lo metiche— y yo, ya no del ‘ignorante’ ratero de billeteras en los diferentes medios de transporte, de gallinas y frutos de patios, del pobre y hambriento atracador callejero, sino del ilustrado, elegante, aristocrático, sesudo y sofisticado 

‘delincuente de cuello blanco’. Y aquí vamos.

     El fraude se ha incrementado alrededor del mundo a causa de la tecnología computacional o digital. Un ejemplo es el conocido fraude bancario donde las personas víctimas son contactadas por el delincuente a través de un correo electrónico y le piden su ayuda para transferir dinero de Nigeria u otro país africano y permitirle colocarlo temporalmente en su cuenta bancaria. El objetivo real no es transferir el dinero sino obtener personal información bancaria.

     Otro tipo de fraude online es conocido como 

‘phishing’ o tratar de obtener información financiera, suplantando a un empleado del banco donde se tiene cuenta bancaria. Cuando sucede este tipo de fraude, usted recibe un mensaje por correo electrónico de alguien que se hace pasar por un representante de su banco. Entonces se le pide dar el número de la cuenta u otra información personal, financiera y de identidad como por ejemplo el número de la cédula o seguro social, nombre del titular de la cuenta. Esta clase de engaño es tan perfecto que muchas personas dan la información solicitada.

     El teléfono también es utilizado por hombres y mujeres que tratan de engañar a las personas con premios y ofertas increíbles. Algunas veces ellos le llamarán y le preguntarán su información bancaria para depositar el dinero del premio en su cuenta. Si usted desconfía de la persona que le contacta por teléfono, entonces pídale su nombre, su número de teléfono comercial, el nombre y dirección de la entidad de la cual se hace pasar como funcionario. Con esa información contáctelos usted mismo y compruebe si tiene o no la razón, de sospechar de esa persona.

     La moderna tecnología de la comunicación le ha facilitado a la delincuencia modos de estafarlo con falsos acuerdos y artimañas para sacarle información. Cuando usted está online, encuentra muchos sitios webs ofreciendo productos y servicios como tratamientos médicos y asesoría legal. ¿Cómo puede usted saber si eso es real y verdadero? Afortunadamente hay muchas organizaciones que pueden ayudarle para estar seguros de esas empresas y ser tratado con honestidad. Si usted cree que está envuelto en un caso de fraude, asegúrese de reportarlo y ¡pida ayuda!
     Aquí te dejo los siguientes links de cómo debemos protegernos de los anteriores fraudes:
     *Cómo evitar el ‘phishing’:
https://www.facebook.com/permalink.php?story_fbid=2038565703046031&id=100006778621924
     *Cómo prevenir el robo de identidad:
https://www.eleconomista.com.mx/politica/10-consejos-para-prevenir-el-robo-de-identidad-20170530-0083.html
     *Cómo prevenir las estafas al comprar por la Internet:
http://tipdiario.com/prevenir-estafas-al-comprar-por-internet/
     *Cómo hacer una contraseña más segura:
http://atencion.ula.ve/guiausuario/cpassword.html

     Otra cosa que se me vino a la mente, ya sintonizado y escribiendo sobre el fraude, fue recordar la película del director Steven Spielberg llamada ‘Atrápame si puedes’ o ‘Catch me if you can’ que me vi en el 2002. Está es una película que narra una historia de la vida real de un estafador de ‘cuello blanco’, llamado Frank Abagnale que, para mí, personifica, tipifica el mejor ejemplo del estafador de alta elite social. Volví a verla esta semana tanto en YouTube como en mi viejo DVD que tengo de ella, tres veces para ser más exacto, para hacer un resumen
y que al leerlo seguro te recordará, como a mí, a muchos ‘delincuentes de cuello blanco’ conocidos personalmente o a través de noticias a lo largo y ancho de nuestras vidas. Y estese alerta, joven y no tan joven que me lees, para no ser ‘hechizado’, defraudado, víctima del que tú menos piensas y que pulula cotidianamente a tu lado.

     Un médico, un abogado, un piloto de avión, un profesor de universidad, todos estos papeles representó el antiguo estafador Frank Abagnale cuando era joven y anduvo robándole millones a muchos bancos alrededor del mundo. Obtuvo dinero girando y cambiando cheques falsos, motivado por ser admirado y vivir la intensa emoción de hacerlo. Disfrutaba de que otras 

personas creyeran que él era muy importante.
     Su primera suplantación fue la de usar el uniforme de un piloto de aviación. Se vinculó a una aerolínea mediante certificados, carnet de identidad, recomendaciones, todo falso. Esto fue muy emocionante para él. Nunca manejó un avión, por fortuna, pero usó su uniforme de aviador para volar gratis y tener muchas citas amorosas con las atractivas jóvenes y compañeras azafatas. Posteriormente arrendó un lujoso apartamento comunitario cerca de la Ciudad de Atlanta en el estado de Georgia y en la solicitud o aplicación escribió en la casilla de profesión que era médico. Prontamente hizo amistad con un vecino médico de verdad y quien le consiguió un trabajo en un hospital como supervisor temporal. Allí realizó su papel de ‘galeno’ confiando en las enfermeras y estudiantes de medicina en práctica para hacer todo su trabajo, mientras simplemente aparentaba ser el vigilante responsable. Pero cuando se presentó una situación de vida o muerte de un niño recién nacido, decidió no continuar con su engaño. Él sabía que si se mantenía suplantando a un médico, un niño inocente podría morir. Entonces abandonó el hospital pero no sin antes cobrar el cheque de pago por lo que había trabajado.

     Posteriormente tuvo un romance con otra azafata aérea a quien impresionó diciéndole que se había graduado en una facultad de derecho. Ella lo presentó a un verdadero abogado, quien inmediatamente le ofreció un trabajo como abogado de bienes raíces. Abagnale aceptó el ofrecimiento, pero necesito crear una falsa certificación de la facultad de abogados de Harvard y ganar el examen de leyes de bienes. Estudió por varias semanas, pero no ganó el examen, de ocho horas de duración, en el primer ni en el segundo intento. En el tercero, fue la vencida y ganó el examen convirtiéndose así en un abogado licenciado a pesar de que nunca había terminado un bachillerato o high school. Trabajó nueve meses como abogado hasta que se encontró a un genuino graduado de Harvard, quien comenzó a preguntarle cosas específicas de la escuela y profesores. Debido a que Abagnale no pudo contestarle ninguna de esas 

preguntas el abogado entró en sospechas y comenzó a dudar de su honestidad.

     El joven estafador escapó de esta insoportable y difícil situación dirigiéndose al oeste de Los Estados Unidos. Allí visitó los campos del College de Utah y quedó impresionado por la belleza de las jóvenes estudiantes. Por eso decidió aplicar para la posición de profesor de verano, la cual obtuvo, luego de hacer una falsa certificación de la Columbia University y de escribir falsas cartas de recomendación. Fue muy feliz trabajando como ‘profesor’. Para preparar sus clases, él usaba simplemente el libro de texto guía del curso y se aseguraba de ir un capítulo del libro más adelante de los estudiantes. También discutió sus propias experiencias personales en clase y sus estudiantes le respondían con mucho interés. Pero cuando terminó la escuela verano no pudo permanecer más en Utah. Se enteró de que el FBI lo estaba buscando por cambiar y girar cheques falsos por todo el país. Entonces se mudó para California y posteriormente para Francia, pensando que allí podría vivir tranquilo y seguro. Pero se equivocó.

     Resultó que en Francia fue reconocido por una azafata aérea

que, ni corta ni perezosa, lo reportó a las autoridades. Prontamente fue capturado y llevado a prisión en Francia, y luego en Suiza. Eran varios los países en los cuales existían órdenes de captura para ponerlo preso por sus fraudulentos cheques. Finalmente fue deportado a los Estados Unidos, donde pasó cuatro años en una prisión federal.

     Después de su liberación Frank Abagnale tuvo limitadas oportunidades de trabajo por sus antecedentes. Trabajó duro en puestos de bajo nivel y aunque mostró aptitudes para ser un buen manager no lo ascendían por sus conocidos antecedentes delictivos. Fue tanta su decepción que Incluso llegó a pensar en regresar a su vida criminal delictiva. Pero en vez de eso ofreció sus servicios como un ‘especialista en criminales de cuello blanco’ enseñando a los bancos y a otros negocios, cómo evitar a ser víctimas de fraudes. Prontamente le fue ofrecida una posición para trabajar con la Unidad de Crímenes Financieros del FBI. Hoy el administra su propia empresa, la cual se especializa en la protección contra el fraude de cheques y otros documentos.

     Abagnale escribió un libro sobre su vida, ‘Catch me if you can’: ‘Atrápame si puedes’. como comente arriba.
     En el siguiente link puedes ver el trailer o corto de esta fascinante película:
     ¡Clickea fuertemente y ábrelo en Youtube!
https://www.youtube.com/watch?v=xas1UyTiVUw&feature=share
     Si no has visto la película la puedes ver completa y gratis buscándola en Youtube.
     Por último y ya para terminar y antes de que se me olvide:
     1.- Me pongo el sombrero de nuevo de economista financiero que fui durante 40 años, para reflexionar que: Nadie abre una cuenta en un paraíso fiscal movido por un afán de rigor legalista, ni mucho menos para satisfacer un ánimo cívico y solidario.
     Los Reyes, presidentes, millonarios, lo que fueren, que tuvieron o tienen cuentas en los ‘paraísos fiscales’ nos están robando —al público, a los pueblos— millones de millones, mucho más que cualquier impericia, que cualquier corruptela, que mencioné párrafos arriba. ¡Cuántas escuelas, cuántos hospitales! Cáigale a quien le caiga, sus títulos e importancia no les quitan lo que son: ¡defraudadores, estafadores, falsificadores de los dineros del país o pueblo de donde nacieron, viven o gobiernan y que dicen amar!
     2.- Al mejor cazador se le va la liebre. Yo también he sido víctima de fraudes aquí en USA, donde vivo. He sido objeto de robo de mi identidad y del número de mi seguro social. Han comprado mercancías y servicios duplicando mis tarjetas de créditos. Me han ‘tumbado’ con cursos de inglés para aprender dormido, productos mágicos adelgazantes, viajes gratis y regalos falsos, mecánicos y con repuestos de pésima calidad, en compras por la Internet. Afortunadamente, los seguros me han suavizado las pérdidas. ¡Por todo eso es que escribí todo esto, para evitar que te pase lo mismo que a mi!

     Los delincuentes de ‘cuello blanco’ nos acechan por todas partes, no conocen fronteras ni los diferencian los idiomas, y son más peligrosos que el ‘asalta-calles’, ese que por lo menos nos consuela cuando nos muestran con sus ‘empaques’ sinceramente sus intenciones.

     Brothers and sisters, en estos tiempos de fraudes, ¡protejámonos!
     ¡Gracias!
     Posdata Uno: Links para protegerte de los Fraudes.
https://www.google.com/url?sa=t&source=web&cd=1&ved=0ahUKEwiJ3OuMrrXXAhXmxVQKHQs6CsUQFggNMAA&url=https%3A%2F%2Fwww.webespacio.com%2Fformas-comunes-estafas-internet-redes-sociales%2Famp%2F&usg=AOvVaw1A_aDOx5T_sGVbWoVo0XWw