Más allá de su anual 'resurrección' y 'muerte'

     En el Carnaval de Barranquilla, los costeños se enmascaran ya no para un rito mágico, sino para el divertimento y la travesura, para el goce pagano. La gracia y el encanto del carnaval barranquillero lo tienen la magia y el sortilegio del disfraz. Carnaval es disfraz: es una ecuación a un mismo tiempo elemental y profunda sin la cual no se concibe una fiesta que desde unos dos siglos atrás encontró su origen en este desplante colectivo, aprovechando la licencia que desde antiguos señoríos se otorgaba al pueblo para que diera rienda suelta a su extroversión.

     Joselito Carnaval es el personaje simbólico más emblemático del Carnaval de Barranquilla. Pero hay un detalle digno de la mayor atención: no ha sido nunca representado vivo a través del disfraz, sólo se le representa con un muñeco o con algún carnavalero metido dentro de un ataúd llevado por un séquito de viudas alegres que lloran y gritan su muerte; son

son  hombres y mujeres disfrazados que consuelan a cuanto personaje  acompaña en su entierro, un ritual lleno de goce, un teatro popular para despedir las carnestolendas, una puesta en escena única  que tiene lugar el martes de Carnaval.

     Joselito simboliza todas las manifestaciones del carnaval: es el jolgorio, alegría y la camaradería de un pueblo que vive su fiesta. Es Momo, él está presente desde el mismo inicio de las festividades y muere con éstas. “Es una muerte y vida a la vez; una realidad trascendente, que lleva implícito un acto de creación y recreación…la concepción del eterno retorno se encuentra en casi todas las culturas antiguas, como una concepción del comienzo y del fin de un período temporal” (Orozco y Soto, Carnaval, mito y tradición).

     La imaginación y la creatividad de la gente marcan el compás de la transgresión, que es la esencia pura del carnaval: cualquiera puede fungir de lo que le dé la gana, puede desdoblarse en la identidad que lo lleve al placer y olvidarse de la realidad; su disfraz no tiene fundamentación teórica; por lo tanto, el disfraz de Joselito Carnaval puede tener la connotación carnavalera que el pueblo quiera, no existiría un modelo único general de Joselito para toda la ciudad, sino que cualquier entusiasta puede recorrer las calles de su barrio disfrazado del Joselito que él quiere ser, pues esas expresiones espontáneas –como escribió el poeta Joaquín Mattos Omar– “son los momentos en que se experimenta, plena y pura, una epifanía carnavalesca”.

*Aunque “su vida es efímera y solo tres días alienta Joselito…”

P R O P U E S T A

     “Soy Edgardo Aguirre Guzmán, postulado por cuarta vez con el propósito inquebrantable de aspirar a ser rey Momo, en esta ocasión para el carnaval de 2018.

     Para fundamentar mi aspiración, he elaborado una propuesta de actividades cuyo fin es modificar en parte los estilos de ver, vivir y contar el carnaval, que, como organismo vivo que es, crece y se desarrolla en el interior mismo de la comunidad barranquillera.

     Esta propuesta ha sido elaborada acorde con los resultados del Plan Especial de Salvaguardia del Carnaval de Barranquilla. Dentro del diagnóstico realizado por las diferentes mesas de trabajo, se identificaron potencialidades que permiten la continuidad y la conservación de esta singular manifestación cultural popular en el tiempo y en el espacio con la vitalidad inextinguible de una fiesta inclusiva, diversa y dinámica.

     Sin embargo, también se evidenciaron riesgos que pueden afectar, de manera estructural, el Carnaval de Barranquilla, en tanto amenazan su

Edgardo Aguirre Guzmán

sostenibilidad misma. En esa línea, como actor e investigador involucrado en la salvaguardia de nuestras fiestas, y teniendo en cuenta que, entre las iniciativas ciudadanas por mantener su sentido democrático y conservar los valores asociados a la tradición, está la de “Recuperación de los asaltos y fiestas barriales y populares”, he diseñado esta propuesta titulada “Nuestros barrios cuentan y bailan con Joselito Carnaval”.

     Las reuniones de carnaval, las fiestas barriales, los disfraces recorriendo las calles constituyen tradiciones festivas que la comunidad disfruta en los núcleos urbanos donde residen, ante la imposibilidad económica de asistir a los grandes espectáculos de nuestro gran evento anual. Y así tanto unos como otras han venido desapareciendo por los impedimentos de tipo económico, jurídico y administrativo que obstaculizan su realización.

     Por lo tanto, mi iniciativa conlleva el apoyo y motivación a las organizaciones de base comunitaria y social para que renazcan estas actividades de barrio. Para ello, son necesarias las siguientes actividades:  

     1) Creación viva a través del disfraz del personaje emblemático JOSELITO CARNAVAL, quien sería el eje motivador de los encuentros y actividades de carnaval. Este disfraz carnavalero sería un nuevo protagonista del barrio para dicho festejo; cabe señalar que la idea no es que exista un Joselito vivo general para toda la ciudad, sino que existirían tantos cuantos diseños únicos y originales se inventen para dicho personaje.

     2) Encuentros con los vecinos a través de las

Carnavalero auténtico, integral y de fondo un cuadro fotográfico de ‘El torito’.

juntas de acción comunal, la escuela, la estación de Policía, el parque, la esquina, para tratar al barrio como escenario social, cultural, natural, urbano

donde conviven distintos modos de estar, sentir y pensar. Memoria, historia, identidad y pertenencia. Ciencia, tecnología y sociedad.

     3) Convertir la cuadra o el área destinada para la fiesta en un punto de encuentro para que familias, jóvenes, amigos, niños y niñas compartan la experiencia de conversar y generar espacios para ellos inéditos de encuentro ciudadano, aprendan los oficios y artes carnavaleros invitando danzas, comedias, letanías, cumbiambas y exposiciones de artesanías del carnaval,  y disfruten de nuestra rica gastronomía carnestoléndica, entre otros fines. Así mismo, se programaría música en vivo a fin de apoyar a nuestros artistas y músicos locales, así como el encuentro de los coleccionistas de discos, lo que permitiría desempolvar nuestra música carnavalera como auténtica expresión urbana de sano divertimiento.

OBJETIVOS:

     –Promover y desarrollar la participación ciudadana a través de acciones de carnaval.

     –Producir cultura carnavalera a partir de la participación de las propias creaciones artísticas de la comunidad.

     –Fomentar la interacción con otros encuentros de carnaval, tejiendo redes urbanas con otros barrios y ayudando a la difusión de proyectos locales.

     –Reconocer al barrio como fuente y destino de las manifestaciones del carnaval que nacen de la entraña de la creatividad del barranquillero.

*N de la D: La frase que sirve de ante-título a esta nota es de la autoría del escritor Álvaro Cepeda Samudio en su crónica ‘Joselito’ silenciado.

Hoja de vida

cultural de

un auténtico

carnavalero

EDGARDO AGUIRRE GUZMÁN     

     Nacido en Barranquilla el 25 de septiembre de 1949. Edad: 67 años.

       Administrador de empresas, con estudios en Administración Turística, perfil que lo llevó a

Con uno grande de la cumbia: el flautista Pedro ‘Ramayá’ Beltrán. Colores de Carnaval.

desempeñarse como docente universitario e instructor del Sena.

     Vinculado a las actividades culturales y del Carnaval desde 1969, como bailarín profesional en el Ballet Folclórico del Atlántico, bajo la dirección de Yamile de Castillo, y como actor de teatro en los grupos de Alfredo De la Espriella y Tomás Urueta, lo que hizo posible que representara al país en varias giras internacionales.

     En 1972, conformó la primera agrupación musical juvenil de cumbia en Barranquilla: La Cumbia Show Universitaria, con la asesoría de Pedro Beltrán C., ya que su hijo Ramiro Beltrán era el flautero oficial de la agrupación.

     En 1974, fundó y dirigió el Ballet del Caribe.

     En 1978, fue el ganador del primer concurso de la canción del Carnaval, con el tema: ‘Monocuco Carnaval’, con arreglo de Juancho Esquivel e interpretado por la orquesta de Pacho Galán (tercer puesto). Igualmente, el grupo Chambacú le grabó la cumbia: ‘El negro cimarrón’ (Sello Sonolux).

     Como coreógrafo profesional, dirigió varias comparsas en diferentes clubes sociales.

     En 1982, inició un nuevo proceso coreográfico en las comparsas del carnaval, con la puesta en escena de su creación cultural ‘Comparsa Las Contratapas’.

     Esta actividad creativa, por su parte, produjo un potencial cambio en la cultura de estas manifestaciones coreográficas, siendo reconocido hoy su espacio de creación y comunicación con un desfile exclusivo para más de 100 comparsas.

     Investigador cultural y del Carnaval de Barranquilla, sus artículos y ensayos han sido publicados en el El Heraldo Dominical de la ciudad de Barranquilla. Es autor del libro Cumbia y cumbiambas en el Carnaval de Barranquilla, próximo a publicarse.

     Invitado como ponente en conversatorios y charlas sobre el Carnaval de Barranquilla en diferentes escenarios universitarios y por la Fundación Carnaval de Barranquilla.

     Cursó el diplomado Carnaval, Organización, Arte, Patrimonio y Desarrollo, realizado por la Universidad del Norte en convenio con la Fundación Carnaval de Barranquilla en diciembre de 2013.

     Ha sido jurado evaluador de las diferentes expresiones culturales del Carnaval de Barranquilla, de 1994 a 2017, con la Fundación Carnaval de Barranquilla.

     Es técnico laboral en artesanía de vestuario y tocados del Carnaval, título otorgado por la Escuela Distrital de Arte y Tradiciones Populares –EDA–, Barranquilla, julio de 2017.

     47 años de vida artística.

     D. Autorizo para que esta información pueda ser corroborada con mi hoja de vida y las evidencias entregadas a la Fundación Carnaval de Barranquilla, para postularme como rey Momo 2017.

Durante una visita a Bogotá, Aguirre Guzmán y el abogado y periodista José Joaquín Rincón Chaves en el apartamento del director de El Muelle Caribe y para una fotografía con efectos especiales… Se podría decir que efectos carnavaléricos.