Juan Monroy Toro: amor y esmero de cirujano

     La carrera del cirujano es una permanente lucha contra la muerte. Unas veces pierde y en otras ganan las batallas que las circunstancias les deparan. Sin embargo, el que ama su profesión siempre está presto para afrontar esos grandes retos que le toca encarar.

     Juan Monroy Toro —nacido en el corregimiento riohachero de Matitas— es uno de esos cirujanos estudiosos que vive y siente su profesión, lo cual le ha permitido salir avante en las grandes batallas que le ha tocado enfrentar. Encarar frente a frente a la muerte para él no es algo desconocido y en muchos de esos enfrentamientos ha salido airoso.

     El caso que vivió en esta ocasión no es el primero con las mismas características en donde le ha arrebatado a la muerte la posible víctima. Aunque parezca increíble, en esta

Cirujano guajiro Juan Monroy Toro

ocasión logró salvar a un paciente que llegó a la Clínica CEDES con una herida de bala en el corazón y, debido a esa gran proeza, en este escrito se dará a conocer como salvó a un joven que recibió la grave lesión en tan delicado órgano.

     El 13 de julio del presente año, tras un enfrentamiento a bala en la carretera que conduce a Mayapo, municipio de Manaure, varias personas resultaron heridas, fueron trasladadas a la Clínica CEDES y la sección de urgencia se congestionó. Los médicos de turno entraron en acción tratando de salvar la vida de los heridos.

     Cuando ya estaban en plena faena, se presentó otro herido en el mismo enfrentamiento, el cual llegó caminando. 

     Enseguida lo acostaron y le tomaron los signos vitales: se presentía algo grave, porque se le notaban las venas muy prominentes, la presión arterial y los ruidos cardíacos eran audibles. Se le realizó un procedimiento torácico abdominal y, posteriormente, se pasó al quirófano.

     Cuando estaban en el acto anestésico, cuenta Monroy Toro, “el paciente muestra una caída brusca de los signos vitales, presión, pulso y saturación de oxígeno y me dan aviso inmediato, puesto que me encontraba en la sala contigua atendiendo, en esos momentos, a otro de los pacientes y ejercía control sobre las lesiones que este había recibido en el enfrentamiento”.

     El cirujano relata que fue hasta la sala del herido para practicarle una incisión en la cara anterior del tórax, desde el esternón hasta la línea axilar entre las costillas quinta y sexta.

Aun convaleciente, Mario Mandera Jaraba salvado de la muerte por el cirujano Monroy Toro, los dos rodeados por familiares del paciente.

     “Se identificó un taponamiento cardíaco, por lo cual se le realizó una apertura del pericardio, membrana que cubre el corazón, se evacuó la sangre contenida en él y se observó paro cardíaco. En ese momento se le dio masaje directo en el corazón y se obtuvo ritmo y presión arterial. Entonces se procedió a suturar la lesión en el miocardio, sobre el ventrículo izquierdo. Posteriormente se llevó a cuidados intensivos con ventilación mecánica por una semana, evolucionó hacia la mejoría y se le dio de alta a los 20 días de ingresado”.

     El herido responde al nombre de Mario Mandera Jaraba, natural de Barranquilla, quien hoy se encuentra en óptima recuperación y se espera que pronto continúe con su vida normal ya que no le quedó una secuela que lo limite. Para Colombia y el mundo, lo alcanzado proyecta otra cara de la golpeada península: La Guajira positiva.

     En ocasión anterior, Juancho Monroy —así es conocido por todos— debió intervenir a un miembro del Ejército que había sido herido en hechos sucedidos en La Guajira arriba y fue atendido por él en el hospital Nuestra Señora de los Remedios. Su estado era delicado. Y cuando fue examinado, presentaba una herida en el corazón lo cual hizo necesaria una intervención quirúrgica, mediante la cual logró salvarle la vida en aquellos momentos.

     Días después, una comisión militar llegó en una avioneta para trasladarlo hasta Bogotá. Antes de proceder al viaje, los visitantes se

Juancho Monroy, amigo de sus amigos, amigo del cronista Hermes López Deluque, autor de esta nota que proyecta a una Guajira positiva.

dirigieron hasta donde se encontraba el cirujano que había operado al hombre para saber cómo hizo para salvarle la vida. Él les explicó la manera como practicó la intervención y ellos le preguntaron por los instrumentos con que contaba para llevar a cabo esa labor. Cuando él les dijo con qué contaban en el hospital para atender este tipo de

 eventos, no pudieron menos, sino asombrarse.

     Desafortunadamente el paciente falleció días después. Sin embargo, desde el Ejército le enviaron a Monroy Toro notas de agradecimiento, en las cuales resaltaban su excelente labor.

     Este profesional, hombre sencillo, es un enamorado de su profesión, tanto así que en cierta ocasión perdió la oportunidad de ser alcalde de Riohacha.

     En diversas charlas con este servidor, el exitoso cirujano me ha dicho textualmente que “mi profesión es mi vida y mientras pueda ejercerla lo haré con el mismo amor y esmero del primer día”.

     Su compromiso con los enfermos es tan grande, que su celular permanece encendido las 24 horas del día y si recibe una llamada estando ocupado, la devuelve en cuanto se da cuenta de ello, sin que importe la hora.

     En buena hora, pues, este joven —Mario Mandera Jaraba— tuvo el privilegio de ser operado por este profesional, uno de los mejores de nuestra región y gran parte del país: Monroy Toro, gracias a su vasta experiencia como cirujano, pudo retenerlo arrebatándolo de las garras de la muerte.

...mi profesión es mi vida y mientras pueda ejercerla lo haré con el mismo amor y esmero del primer día