Cosas a saber con motivo de la visita papal

A bordo del papamóvil, como lo muestra la foto Julio Granados-es.presidencia.gov.co, el Santo Padre recorrió el trayecto entre la Nunciatura Apostólica y el Aeropuerto Militar de Catam, en Bogotá, desde donde se dirigió a Cartagena, ciudad en la cual, también en papamóvil, recorrió el sector popular cartagenero de San Francisco, donde visitó la obra social Talitha Qum.

VEINTE SEGUNDOS CON EL PAPA

     La agenda que cumplió el Papa Francisco fue estricta. No se perdió un solo segundo. El orden impuesto por monseñor Mauricio Rueda Beltz se notó a diario y la operación de seguridad la llevó Doménico Giani, conocido como la sombra que estuvo pendiente de cada movimiento de su máximo jefe.

     Fueron cinco días que movilizaron al país, lo que se pensó que serían unos 9 millones de personas que le vería, se alcanzaron los 14 millones. Millones de inversiones se hicieron, pero también millones de ingresos hubo para la industria hotelera, los transportes y decenas de empresas más.

     Todos querían verle, abrazarse, saludarle, tomarse una selfie, mandarle cartas, entregarle un regalo o cantarle un tema.

     Fueron meses de preparación. Y

El Papa Francisco en su último acto oficial de la visita a Colombia. Foto de José Miguel Gómez - Conferencia Episcopal Colombiana.

aunque se informó que eran unos 3.250 comunicadores los inscritos, la cifra

pudo haber llegado a los 9 mil. Informes, crónicas, reportajes, entrevistas se vieron en estos días en el mundo entero, mostrando los detalles de una Colombia que se lució en organización, seguridad y detalles.

     Las visitas papales se dividen en antes y después de la de Colombia. Los enviados de las Iglesias chilenas y  peruanas se llevaron un sin número de experiencias y de seguro imitarán algunos acontecimientos.

     Cada persona habla del tema que más le llegó al corazón. De sus homilías y exhortaciones se sacarán frases para ser analizadas en las próximas semanas.

     Los políticos estuvieron escondidos en estos días y soportaron el chaparrón de críticas, quienes hablaron mal del Pontífice días anteriores debieron tragarse sus palabras con los hechos. Se encontraron con una persona directa, clara y diáfana.

     Mensajes para la Iglesia, desde sus obispos y sacerdotes hasta para los laicos. En estos cinco días se aprendió bastante, pero vendrán las tareas y las metas que se pueden cumplir.

UN SUEÑO ESPERADO

     Sesenta niños del barrio San Francisco en Cartagena ensayaron durante semanas un tema para cantarle al paso de su caravana, entonaron sus estrofas y el coro lo repetían en la calle y en sus casas.

 Julio Londoño, del biblioparque del barrio, había recibido la instrucción de los organizadores en la localidad que tendría un punto de bendición para que los niños entonaran “Viva el Papa, viva el Papa”. Anavictoria, conocida en Cartagena como la contadora de Historias se vistió para la ocasión con una manta guajira de color azul,

los niños vistieron sus camisetas con un letrero que decía “Empápate” y abajo, el nombre de la canción.

     La comunidad estaba alegre al ver a los pequeños –que serían los de mostrar— de un barrio estigmatizado, olvidado por el Estado y que enfrenta una serie de luchas de violencia social que lo ubican en una zona de alto impacto.

     Después de las bendiciones de piedras para las primeras obras de las sedes de las fundaciones Talita Kun y Renacer, la caravana emprendió el recorrido. El Papa, desde su vehículo alcanzó a escuchar los versos que los niños le cantaban, le decían: “Desde este rincón de patria de tantas historias negras, de esclavitud y piratas, te saludamos santo Padre”. Todo iba bien hasta cuando el conductor –que más bien parecía del SITP—frenó intempestivamente y el Pontífice se fue de frente golpeándose fuertemente.

    Se bajó el papamóvil y de inmediato su médico de cabecera, en la casa de doña Lorenza Pérez Pérez le dieron los primeros auxilios. Doña Lorenza, una valiente mujer de 77 años, que tiene un pequeño restaurante en el cual les da almuerzo diario a más de 200 niños, le alcanzó una toalla color crema con la cual el Papa se limpió el rostro

ensangrentado. “Yo esta toalla no la lavaré nunca y la guardaré por toda mi vida”, comentaba después doña Lorenza, en la foto con el autor de esta columna.

     Mientras le hacían las respectivas curaciones, los niños seguían cantando: “Gracias Diosito lindo, por enviarnos el mensaje, que nos habla de hacer paz en estos pueblos hermanos”.

     El Papa Francisco miraba a doña Lorenza, le tomaba de las manos y la bendecía y le decía: “Usted vale mucho, usted vale mucho”. Ella, que ahora no se cambia por nadie, le pedía su bendición. Le alcanzó un refresco que le había preparado. Él lo tomaba lentamente y a lo lejos escuchaba a los pequeños cantar: “Señor te alabamos siempre, por tu bondad y consuelo, el Papa Francisco quiere, darnos un pedazo de cielo”.

     Los vecinos de doña Lorenza estaban callados y asustados sin tener noticias de lo que ocurría dentro, mientras le limpiaban y curaban al Papa del golpe, que en primera instancia, le ocasionó hinchazón y que debieron colocarle un microporo.

     Cuando salió del lugar, el Papa se fue con el bello recuerdo y del sonido lejano de los pequeños: “Por el pan que nos dan diario, gracias y misericordia, gracias por tus rosarios, para acabar con tanta discordia”.

     Fueron segundos de emoción, llegaban personas de

todos lugares. El Papa salió raudo para el centro de Cartagena y los niños seguían entonando: “Ven a nuestro corazones, y libra tantos rencores, aleja tanta maldad y enseña tanta bondad”.

     Sólo se podía decir al final: “Viva el Papa, viva el Papa”.

UNA VISIÓN EN TORNO AL PAPA

     Carlos Cantor, viejo y curtido periodista, profesor universitario y quien condujo en Uniminuto Radio de la transmisión de la visita del Papa Francisco a Colombia no pudo contener las lágrimas cuando lo vio escuchando a los niños caleños con síndrome de down.

     “El Papa estaba ya cansado de toda la tarea del día. Visita a Palacio. Encuentro con la Virgen. Palabras para los obispos en el Palacio Arzobispal. Palabra a los jóvenes. Recorrido por el eje ambiental. Reunión en la Nunciatura con el Celam. Un nuevo viaje al Parque Simón Bolívar. Celebración para un millón 300 mil personas. Devuelta a la Nunciatura se presenta ante unas 500 personas que le esperaban en su casa, cuando de

pronto, unos muchachitos le conmueven el corazón y revive con una cara que nos saca lágrimas”, relató el comunicador.

     “Cada una de sus palabras son precisas, oportunas y en estos días que ha estado en Colombia, quienes lo hemos visto, sentimos una paz en el corazón, creemos que nuestro país dará ejemplo a nivel mundial de cómo se organizan las visitas papales”, comentó el también periodista Néstor Ballesteros.

     “Si uno quiere ver al Papa, lo mejor es llevar un pañuelo porque así seamos duros, así por años se nos haya olvidado llorar, de seguro, de un momento a otro, nos sacará una lágrima”, manifestó Jaime Cifuentes en su transmisión radial.

ES UN PAPA DE EMOCIONES

     “No soy la mejor católica, no soy una persona de religiosidad, pero el Papa Francisco nos conmueve. Sus mensajes, sus palabras sobre la paz. Algunos quieren darle un tinte político, pero se ha visto que es un encuentro de reconciliación”, comentó Ángela Hernández, estudiante de ingeniería de los Andes.

     Su encuentro principalmente es con enfermos, niños de escasos meses de vida, personas en situación de discapacidad, adultos mayores, habitantes de la calle, desempleados y, desde luego con su iglesia.

     Si bien es cierto, al Papa Paulo VI lo querían ver, a Juan Pablo II lo querían escuchar, a Francisco lo desean tocar. Es un sabio para manejar las multitudes, sabe manejar cada uno de los silencios, interrumpe sus discursos para hacer chistes o para llamar aún más la atención sobre algún punto. Miles de fotografías se han tomado a whatsapp y un ciudadano cualquiera, le llegan entre 200 y 300 imágenes sobre la visita papal.

BOGOTÁ SE LUCIÓ

     Tanto el 6 de septiembre como el 7, cuando tuvo las reuniones y la celebración de la Santa Misa en el Parque Simón Bolívar, la capital de la República, acostumbrada al caos vehicular, a la gritería, al desorden y a la desazón se vivieron momentos emocionantes. La gente le esperaba paciente en las calles esperando la rauda caravana y a pesar de verle unos 4 segundos, se iba complacida.

     Las autoridades reportaron que el millón 360 mil personas que asistieron a la Misa, a pesar de dos aguaceros que empaparon a los asistentes, no hubo mayores inconvenientes y luego, a la salida, en completo orden los visitantes de otras ciudades se fueron con tranquilidad.

      No hubo un solo muerto en esos dos días en Bogotá.

     Las ventas aumentaron considerablemente. La hotelería reportó ocupación del 98 por ciento. Los restaurantes hicieron su septiembre. Los vendedores ambulantes vendieron desde agua, plásticos, tintos hasta camisetas y gorras. La economía se movió totalmente.

     Los jóvenes entendieron su mensaje. Los obispos reflexionaron sobre el cuidado que deben tener con sus sacerdotes. Los ciudadanos comprendieron que lo importante en la vida, es cuidarla y ser felices.

     "Toda esta bondad que expresa el Papa Francisco nos hace mejores cristianos, nos ayuda a acercarnos a Dios. Es lo que debemos pensar para un futuro", dijo el abogado Javier Aguillón.

     Los niños ven a un Papa cercano, amable, alegre y ha originado una gran venta de pañuelos y clínex. “Han sido tantos años de conflicto, de peleas, de odio, de rencor, que se nos había olvidado llorar, que se nos había pasado por alto que éramos seres humanos. Cada noticia era más grande en crueldad y ahora el Papa nos viene a traer la paz que tanto necesitamos, pero la paz de nuestros corazones”, concluyó Carlos Cantor.