Entre creencias y variantes dialectales

     ‘El Joe’, de quien se dijera estar a la altura musical de luminarias colombianas de la talla de Lucho Bermúdez, José Benito Barros, Rafael Escalona, Pacho Galán, Adolfo Pacheco, Jaime Echavarría, Leandro Díaz y Estercita Forero.

     ‘El Joe’, entre todos ellos, representando la estela deslumbrante de nuestros intérpretes y compositores de la cuenca antillana y caribeña, sin caer en el grosero relajamiento e irrespeto por la tradición folklórica, que solo con mencionar ‘Centurión de la noche’ y ‘La rebelión’ dejamos situado a Álvaro José Arroyo González (1955 - 2011), en las puertas de la eternidad poético-musical de Colombia.

     A raíz de su sensible fallecimiento a los 58 años, centenares de homenajes 

han sido rendidos a ‘El sonero de América’, nuestro inolvidable vocalista, triunfador con más de doscientas composiciones de temas carnavaleros, vallenatos, cumbias, fandangos y guachernas, boleros, porros y rumbas criollas del folklore popular del Caribe, con propia y ajena inspiración, con alegrías y sinsabores, cantándole al amor, que Lope de Vega nos confiaba: “La raíz de todas las pasiones es el amor. De él nace la tristeza, el gozo, la alegría y la desesperación”.

     Creaciones nacidas en humildes lares en ‘La heroica’ Cartagena o en esquinas del movimiento en Barranquilla y la Costa Caribe para pregonar sus cantos en danzas, cabildos y mascaradas del Carnaval barranquillero hasta encumbradas audiencias internacionales, escenarios para grandes logros artísticos y para el reconocimiento a su descollante creatividad sonera, allende nuestras fronteras, por agrupaciones neoyorquinas, puertorriqueñas y mexicanas.

     Así también, con picante y sazón caribeño, irrumpe en Colombia el ‘Joeson’, una variante musical del tronco común de la expresión tradicional de la pachanga y el son montuno, propuesta triunfante con acogida continental, fruto depurado de Álvaro José Arroyo González.

Santoral Afrocaribeño

     Joe, consciente de sus ancestros, siempre impuso creencias y variantes dialectales como el creole o lengua surgida de las raíces mozambiqueñas, lucumí, congobantúes y senegalesa —siguiendo las obras pioneras sobre el folklore 

Fotos bajadas de www.behance.net/... www.shock.co... www.flickr.com y que representan inmortales homenajes al inmortal de la sabrosura Caribe.

afrocaribeño de Ciro Quiroz, Tomás D. Gutiérrez Hinojosa y Pedro Castro T.—, aparte del consenso de reputados antropólogos sobre la pluralidad étnica de nuestras Costas colombianas.

     Ya era una constante popular el fraseo de Joe Arroyo coreando expresiones ancestrales en muchas de sus canciones. Así ocurre en la Cuba bizarra, en Jamaica, en la plenitud antillana y en los rescates literarios como los del cartagenero Germán  Espinosa en ‘Los cortejos del diablo’ y como los de García Márquez mediante su costumbre de ubicar las fronteras de la realidad en sus libros sin fronteras, para llevarnos, a través de submundos propios, por nuestra diversidad étnica, tal cual vemos, entre otros, en ‘El amor en los tiempos del cólera’ y ‘El general en su laberinto’, y como la obra de Zapata Olivella… Y como mis personales entimemas en la prensa regional costeña y vallenata (4) sobre la presencia mestiza en el fabulario popular y toda la geografía caribeña, por autoras como las cubanas Fina García Marruz y Lydia Cabrera, las mexicanas Elena Garro, Elena Poniatowska y Rosario 

Castellanos, al igual que la caraqueña Teresa de la Parra, la colombo-argentina Marta Traba y la puertorriqueña Rosario Ferré. Pioneras féminas entusiastas por ahondar en nuestra herencia mestiza en sus obras.

El continente mestizo

     Es innegable que desde San Basilio de Palenque, Chambacú y Cartagena se irradia una cultura híbrida, que privilegia las semejanzas de divinidades del ‘civilizador’ español con las semi-clandestinas sesiones playeras y los achées de profundas creencias afrocaribeños, entre las que prevalecen las fuerzas de la naturaleza mediante la veneración de sus ‘Orishas’ y las tres grandes vertientes: La Regla de Ocha o santería (5); la Regla de Palo y la sociedad secreta Abacuá, las que, según los cubanos Nathalia Bolívar y Alejo Carpentier, así como el uruguayo Mario Benedetti en ‘Letras del continente mestizo’, permiten apreciar una extensa manifestación con comidas, bebidas y habilidades artísticas y estéticas de raíces nigerianas como los Lucumí, que practicaban los ‘Cabildos de nación’; la tribu de Oyó, que adoraba a Changó, dios del rayo y de la guerra, como las evocaciones a la fertilidad de sus mujeres a través de Santa Bárbara sincretizada en Yemayá, madre universal.

     No olvidamos mencionar las tribus de Ekiti y Ondó que veneraban a Oggún, dios de las montañas y el trabajo, por lo que adoptan a San Pedro; los de Ossabo, Iyesá e Ijebú, quienes se rendían ante Ochún, diosa del amor y la sexualidad, representada por la virgen de la Caridad del Cobre y la del Carmen (Do Carmo en Brasil), como también quienes ofrendaban preces a Babalú Ayé, con su versión en San Lázaro para curar a los enfermos, en todo el ámbito del Caribe antillano que, en gran proporción, cierra el epifonema, concluyendo en la realidad de Colombia como uno de los más grandes asentamientos obligados de las tribus africanas de las que Joe Arroyo es descendiente.

     Privilegiamos las siguientes composiciones de inspiración popular para cimentar el luto-alegría que siempre estará presente en nuestra cultura afrocaribeña para recordar a un grande cantaor que partió sin retorno hacia la gloria...

“Te has ido a continuar con la Guerra de

los Callaos, para ello irás Arroyando

a todos con Azúcar, pues Lo Diferente que

caracteriza al Sonero de América es todo el

Fuego que en su Mente aplicaba a sus creaciones

para ir Reinando en su Vida, sin importar

Armar la Moña del Carnaval, pues

el SuperJoe sus Razones Tendrá. ¡Se fue

el Centurión! : Te has ido a reunir con

¡Oh,Tania!, y formar tu Rebelión en el Olimpo detus Orishas, Babalú Ayé, Changó y Ochún,

en donde ahora no eres el Ausente al lado

de los Reyes del Trópico que no volverán,

con Escalona, Celia, Avilés y Cachao; En

Noches de Arreboles ya lejanas, llevaste tu

cara de Payaso, ante Eleguá y Yemayá en

coros con Maelo Rivera y Hernando Marín,

¡Ay Papá!

...Cuando por doquier la tristeza del boga

se extienda en las aguas del Gran Magdalena,

y mi Gente Caribe vuelva a aplaudirte,

pues siempre serás su Centurión enlistado

para el combate contra la tristeza y melancolía.

Mostrando el Camino Claro bajo la

 

luna barranquillera de Estercita Forero tendremos

presente que Tú Volverás con tus alegres ritmos de batá,

con el inmortal Joesón, asegurando que Sabré

Olvidar tus ratos de amargura porque

Pa´l Bailador y compositor insigne que

brindó Ron Pa´to el Mundo, celebrará el

cumpleaños con Lindas Rosas para Tania, y

en la orquesta celestial cantarás chandé en

honor a quien Todo le Debes, Dándole Gracias

al Señor por haber cumplido tu promesa

de que en ¡Barranquilla Te Quedas!

(Jairo Tapia Tietjen)

BIBLIOGRAFÍA BÁSICA:

     (1)   GARCES HERAZO, Luis R. Recuerdos Musicales del Caribe. Quibdó: Guimón Editores, 1996. 374 p.

     (2)   GARCIA USTA, Jorge y SALCEDO RAMOS, Alberto. Diez Juglares en su patio. Bogotá, D. C.: ECOE Ediciones, 1994. 210 p.

     (3)   GUTIERREZ HINOJOSA, Tomás Darío.  Cultura vallenata: Origen, teoría y pruebas. Bogotá, D.C. : Plaza & Janés Editores. 1992, 608 p.

     (4)   LLERENA VILLALOBOS, Rito.  Memoria Cultural del Vallenato. Medellín: Universidad Antioquia, 1986. 476 p.

     RONDÓN  V., César  Miguel.  El Libro de la Salsa. Caracas: Meridiano. 1985.

Jairo Tapia Tietjen Codazzi (Cesar, Colombia). Filología e Idiomas, UPTC. Tunja. Especialista

en Pedagogía de estudios autónomos, UNAD, docente, Coloperena, I.E.M.G. Cuello, catedrático

fundador (1977) de la Universidad Popular del Cesar, y U. del Magdalena